El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Cuando te llegue la ternura,
No huyas.
Cuando te llegue la ternura,
No te cierres.
Cuando te llegue la ternura,
Abrázala y fúndete en ella.
Siempre habrá momentos y lugares,
Indefinidos en el tiempo y en el espacio,
Relativos en su amplitud
Concentrados en su intensidad,
En que la ternura te querrá acariciar.
Vendrá como voz que acariciará
Y ensalzará tu interna realidad.
Querrá despertar tu inocencia infantil
Bloqueada por el pragmatismo
De tu externa realidad.
No cuestiones su duración.
Ella no entiende del tiempo y el espacio,
Porque son limitaciones corpóreas
Que no afectan
A los placeres y a los sentimientos.
Y recuerda, cuántos son los placeres
Perdidos en el tiempo
Por el miedo absurdo
A que se diluya
El placer en el tiempo.
Cuando te llegue la ternura,
No huyas.
Cuando te llegue la ternura,
No te cierres.
Cuando te llegue la ternura,
Abrázala y fúndete en ella.
No huyas.
Cuando te llegue la ternura,
No te cierres.
Cuando te llegue la ternura,
Abrázala y fúndete en ella.
Siempre habrá momentos y lugares,
Indefinidos en el tiempo y en el espacio,
Relativos en su amplitud
Concentrados en su intensidad,
En que la ternura te querrá acariciar.
Vendrá como voz que acariciará
Y ensalzará tu interna realidad.
Querrá despertar tu inocencia infantil
Bloqueada por el pragmatismo
De tu externa realidad.
No cuestiones su duración.
Ella no entiende del tiempo y el espacio,
Porque son limitaciones corpóreas
Que no afectan
A los placeres y a los sentimientos.
Y recuerda, cuántos son los placeres
Perdidos en el tiempo
Por el miedo absurdo
A que se diluya
El placer en el tiempo.
Cuando te llegue la ternura,
No huyas.
Cuando te llegue la ternura,
No te cierres.
Cuando te llegue la ternura,
Abrázala y fúndete en ella.
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