jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
no me golpearon la cabeza con un ladrillo
ni me rompieron una silla en la espalda
no me clavaron un tenedor en un brazo
ni me encajaron un lápiz en el cuello
nadie me agarró a patadas ni fui arrojado escaleras abajo
desde un segundo piso o embestido
por un auto al salir de mi casa
ni siquiera me abofetearon ni me dieron
un leve empujoncito que me hiciera caer al piso
no me hicieron nada no me tocaron
no me gritaron apenas si en voz baja
casi quedamente me dijeron
¿es que no entiendes que ya no te quiero?
pero dolió peor que si me hubieran hecho
todo lo anterior al mismo tiempo