Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Cuando te vas por la vereda
entre otros transeúntes
que también me importan
pero menos,
tu vestidura blanca es un fantasma
suave, ajustada forma que se mece
y tu cabello,
marrón mancha inestable
ondeando bandera de tu ausencia.
Yo soy entonces un amante triste
al que una ausencia tenebrosa
le lleva todo lo que quiere.
Cuando te vas me quedo frío
y mi cara es tan tonta como un trapo.
Cuando te vas, se me hace
un hueco entre los brazos
que no lo llena
ni el recuerdo más bonito.
Yo quisiera crecer
desesperadamente,
trasformado en "cuete",
romper con las paredes,
las distancias.
Correr en largas piernas
a buscar un refugio en tu mirada,
escapar a esta palabra sólo,
evadir esta intemperie fría
y encerrarme nuevamente
entre las tibias paredes de tus besos.
entre otros transeúntes
que también me importan
pero menos,
tu vestidura blanca es un fantasma
suave, ajustada forma que se mece
y tu cabello,
marrón mancha inestable
ondeando bandera de tu ausencia.
Yo soy entonces un amante triste
al que una ausencia tenebrosa
le lleva todo lo que quiere.
Cuando te vas me quedo frío
y mi cara es tan tonta como un trapo.
Cuando te vas, se me hace
un hueco entre los brazos
que no lo llena
ni el recuerdo más bonito.
Yo quisiera crecer
desesperadamente,
trasformado en "cuete",
romper con las paredes,
las distancias.
Correr en largas piernas
a buscar un refugio en tu mirada,
escapar a esta palabra sólo,
evadir esta intemperie fría
y encerrarme nuevamente
entre las tibias paredes de tus besos.
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