Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
DUETO
LUNHAEMBRUJADA
Y
ABRAHAM EMILIO
Púrpura: Lunhaembrujada
Azul: Abraham Emilio
Llegaste a ser puñal que fuerte ensarta
su filo a lo más hondo y hondo hostiga,
cortando umbilical cordón que liga
tu amor a mi amor. Dolor me infarta.
Te pienso y sé que hiero, mata y harta
un sendero en tus besos, miel mendiga,
te amé de esposa, más como una amiga,
hoy decir que el destino nos aparta.
Llegas a alcanzar un viento telúrico
devastando a su paso los cimientos,
peligro, aluvión y caos sulfúrico.
No eres tan inocente, tienes culpa
réquiem mortal de mis remordimientos,
una fracción distante es lo que inculpa.
Cuando tú quieres, cuando tú prefieres
me ignoras, me dejas y luego me extrañas
soy la tonta aquella a quien tanto hieres
y enredas en sutiles artimañas.
Cenizas quedan, no en otras mujeres
faz tan hermosa y carisma que empañas,
fibras sensibles, sé que aún me quieres:
el amor de invisibles telarañas.
Corriendo a mí vienes, mañana me excluyes
si voy por aquí, tú, vas por allá
cuando te conviene de mi lado huyes. …!
Es mi mudo y fortuito, vil dialecto,
do escancia un vino rojo que me da,
me da por tu incondicional afecto.
Como tú quieras, como lo decidas
porque un día me amas y al otro me odias,
¡Termina de una vez con la parodia!
Tú un día me evocas y al otro me olvidas
las horas incompletas y perdidas
reconozco mis tontas palinodias,
y el cariño que siempre tú custodias
olvida, nos hacemos más heridas.
No seré esa flor que adorna tu jarra
no voy a rogar, ni a cortar mis venas
y a decir verdad nada a ti me amarra.
Me apena, alegra. Alcanzas madurez
y yo me voy muriendo en fuego y penas,
y divagando a nuestra igual vejez.
Safety Creative/Todos Los Derechos Reservados
LUNHAEMBRUJADA
Y
ABRAHAM EMILIO
Púrpura: Lunhaembrujada
Azul: Abraham Emilio
Llegaste a ser puñal que fuerte ensarta
su filo a lo más hondo y hondo hostiga,
cortando umbilical cordón que liga
tu amor a mi amor. Dolor me infarta.
Te pienso y sé que hiero, mata y harta
un sendero en tus besos, miel mendiga,
te amé de esposa, más como una amiga,
hoy decir que el destino nos aparta.
Llegas a alcanzar un viento telúrico
devastando a su paso los cimientos,
peligro, aluvión y caos sulfúrico.
No eres tan inocente, tienes culpa
réquiem mortal de mis remordimientos,
una fracción distante es lo que inculpa.
Cuando tú quieres, cuando tú prefieres
me ignoras, me dejas y luego me extrañas
soy la tonta aquella a quien tanto hieres
y enredas en sutiles artimañas.
Cenizas quedan, no en otras mujeres
faz tan hermosa y carisma que empañas,
fibras sensibles, sé que aún me quieres:
el amor de invisibles telarañas.
Corriendo a mí vienes, mañana me excluyes
si voy por aquí, tú, vas por allá
cuando te conviene de mi lado huyes. …!
Es mi mudo y fortuito, vil dialecto,
do escancia un vino rojo que me da,
me da por tu incondicional afecto.
Como tú quieras, como lo decidas
porque un día me amas y al otro me odias,
¡Termina de una vez con la parodia!
Tú un día me evocas y al otro me olvidas
las horas incompletas y perdidas
reconozco mis tontas palinodias,
y el cariño que siempre tú custodias
olvida, nos hacemos más heridas.
No seré esa flor que adorna tu jarra
no voy a rogar, ni a cortar mis venas
y a decir verdad nada a ti me amarra.
Me apena, alegra. Alcanzas madurez
y yo me voy muriendo en fuego y penas,
y divagando a nuestra igual vejez.
Safety Creative/Todos Los Derechos Reservados
Última edición: