Oleaje que aliena
invisible
encrespa los sentidos
te siento en mis nervios
con un respiro de tu sonrisa
puedo olerte con mi deseo.
en ti escapa la calma
no hay montaña sagrada
estas en el aire, eres lumbre.
en tu presencia
los reyes se rinden y los guerreros luchan
confundidos
con la piel erizada y la mente en girones
frente a las turgentes formas de tu cuerpo
no hay héroe que retorne invicto.
aventurarse ya en la comisura de tu boca
es jugar con la cordura misma
y si por arrebato de las pasiones
el atrevimiento de morderlos abruma
pobre del inconsciente que ignora
que en las redes de una Diosa ha caído.
escucho tu nombre,
como el canto de una sirena
voy a ti porque eres sacerdotisa
quien recibe al fuego en la cadera
en tus labios la ambrosia abundosa encarna
y el néctar de la luna en tus pechos
donde lo malo y lo bueno juegan inocentes.
resistirse a ti, Ángel de fuego
es labor de alma santa
la voluptuosidad de tus carnes
salvaje
irredenta
penetrante
corrompe y redime con el mismo gemido.
sentirte piel con piel
es saberme perdido.
pero si en esa perdición encuentro el placer divino
que más da la vida, y que más da perderse
quiero perderme hasta no saber ya nada
fundirnos en el mismo gemido
bailar al ritmo perfecto de tu sexo
llenar mis manos con tus muslos
saciar mi boca con tus pechos
envenenar mi lengua con tu cuello
trastorna mi mente
arráncame la carne
muerde mi cara
grita tu placer hasta que tenga miedo la gente
y yo pierdo la cordura y pierdo la calma
y me rindo como un rey y muero como un guerrero
dentro de ti
Y ya no quiero ir a ninguna otra parte.