hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando un día lleguen zumbando las noticias
de que la tierra es hueca y el mar no es una isla
que ha nevado en Marte, que hoy ya es mañana
que el Papa es un demonio, ¡que tu amas a otro!
entonces
los hielos estivales derriten esperanzas
ruedan por los portales canciones y lamentos
y un frenesí oscuro asalta a los curiosos
las torres se derrumban, ha muerto el silencio.
Por grises avenidas desfilan cacatúas
y en cada esquina asecha el carro de la muerte
las nubes caen vencidas ¡fue derrotado el cielo!
y un ciego con su armónica canta su desconsuelo.
Rebusco en los bolsillos de mi último disfraz
solo hallo pelusas y un trozo de tu imagen
mientras la noche ancla su nave abominable
y saltan las estrellas cual copos de maíz.
Como fichas de dominó caen todos los muros
la gente grita al pedo pues nadie las escucha
y en este interminable desfile de opereta
se acaba nuestra historia ¡que nunca ha sido cierta!
de que la tierra es hueca y el mar no es una isla
que ha nevado en Marte, que hoy ya es mañana
que el Papa es un demonio, ¡que tu amas a otro!
entonces
los hielos estivales derriten esperanzas
ruedan por los portales canciones y lamentos
y un frenesí oscuro asalta a los curiosos
las torres se derrumban, ha muerto el silencio.
Por grises avenidas desfilan cacatúas
y en cada esquina asecha el carro de la muerte
las nubes caen vencidas ¡fue derrotado el cielo!
y un ciego con su armónica canta su desconsuelo.
Rebusco en los bolsillos de mi último disfraz
solo hallo pelusas y un trozo de tu imagen
mientras la noche ancla su nave abominable
y saltan las estrellas cual copos de maíz.
Como fichas de dominó caen todos los muros
la gente grita al pedo pues nadie las escucha
y en este interminable desfile de opereta
se acaba nuestra historia ¡que nunca ha sido cierta!
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