sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando un ruiseñor besó en los labios de una chica,
se encendió la frontera del paisaje
se busco a las sonrisas de un ave
que quería volar en la imaginación de una chica
estaba en su mundo
en cada rincón
donde los besos pudieron tocar
sus bellos y sonrojados labios
el ruiseñor era su más romántico cantaor
con ese arte y salero
que era su pasión.
La chica decía
donde está mi ruiseñor
que las fronteras
son las que reencarnan el corazón
las que se hacen de una luz
que abre paraísos
en el baile de un vuelo
hasta más allá de una mirada
se concentra la magia
se ve su ternura
se alegran las miradas
el ave corre y vuela
con su toque flamenco
con sus alas bravas
con su ternura en el habla
su existencia era dicha
de un ave parecido a un Don Juan
su baile en las miradas
su luz en el sombrero
sus plumas como nubes
que se acercan a los ojos
de sus cielos
eran el nombre perfecto
era complejo confundir a un pájaro con un hombre
pero este tenia secreto
tenía su misterio
ese era un ave
que había sido marques
en sus amores
porque dentro de cada corazón
dentro de cada sentimiento
la libertad era el camino que llevaba
su corazón rumbo al cielo
porque era la respuesta
de que había sido el novio de esa chica
solo que tras su muerte
alzó sus alas en el vientre de la tierra
subiendo en una estrella fugaz
cayendo y besando a su mundo
como un amor más.