jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuando volvamos a vernos
(si es que volvemos a vernos)
sé que voy a quedarme de pronto sin palabras
y tal vez helado
y tieso como si hubiera visto
un fantasma
y que tú sonreirás
y ladearás ligeramente la cabeza
como si la acomodaras para contemplarme mejor
o qué sé yo
y no tendrás ningún problema para soltarme
una de tus bien aprendidas y perfeccionadas
durante años
educadas frases de cortesía apropiadas
para ser pronunciadas en caso
de un "inesperado encuentro no deseado
con algún antiguo amor"
y que pondrás una cara como de felicidad
o inmensa satisfacción por verme
y ensancharás aun más tu sonrisa hasta dejar
al descubierto todos los dientes
y me dirás que me veo bien
que estoy más delgado, que estoy más joven
putas mentiras
y que parezco feliz
puto embuste
sí, claro, te responderé yo
y al mismo tiempo estaré pensando "tú estás
más fea y ya empiezas a acusar recibo
de que pronto cumplirás los 30 y parece
como si volvieras a necesitar ortodoncia, seguro
se te están torciendo los putos dientes de tanto
que se la chupas al hijo de puta con el que
ahora vives y por quien me cambiaste, perra"
e inclinaré la cabeza y rozaré ligeramente
tu cara con mis labios secos para no desentonar
con el protocolo
y entonces mi nariz, como una herida abierta
por la que se colara traicioneramente el agente patógeno
de un virus en la sangre
volverá a verse invadida de golpe por los maravillosos efluvios
que despide tu piel y que enseguida
harán revivir en la parte más recóndita de mi cabeza
sensaciones que yo creía ya extintas, tal vez
incluso un último aletargado átomo
del amor que te tuve
así que no tendré más remedio
por simple instinto de supervivencia y aun a riesgo
de que me tomes por un puto cerdo maleducado
no me quedará más opción que interrumpir bruscamente
mi participación en esa burda comedia del reencuentro amistoso
de dos ahora ya perfectos extraños que sin embargo
en tiempos habrían estado tan unidos
y renunciaré a abrazarte como corresponde hacerlo
al encontrarse uno pasado el tiempo de nuevo
con la gente que en el pasado significó algo en la propia vida
y me echaré hacia atrás
y me alejaré de ti como si apestaras o tuvieras
la lepra
murmurando apenas precipitadamente
alguna trivial frasecita
de despedida
y me daré luego prisa en poner
toda la tierra de por medio posible
entre la jodida y amarga y estúpida
y oscura y alcoholizada y llena de putas noches sin dormir
vida que vivo ahora
y tu sonrisa
ese ya inútil recordatorio de que alguna vez
yo quizás pude haber sido
¿feliz?