Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu boca impera en mi beso
con esa forma que tiene
de darme lo que conviene
cuando vuelvo de regreso.
Si vuelvo del afán casi vencido
sin ganas de nadar ni una brazada,
encuentro en el valor de tu mirada
la fuerza que sostiene mi latido.
Si vuelvo desde el mundo malherido
sangrando y con el alma desgastada,
encuentro entre tus brazos mi posada,
el techo donde aquieto mi quejido.
Si torpe me regreso derrotado
tu abrazo da la altura suficiente
al hombre que te abraza enamorado.
Amada, me declaro dependiente
de todo lo que tuyo me ha salvado.
Contigo se hace suave la pendiente.
con esa forma que tiene
de darme lo que conviene
cuando vuelvo de regreso.
Si vuelvo del afán casi vencido
sin ganas de nadar ni una brazada,
encuentro en el valor de tu mirada
la fuerza que sostiene mi latido.
Si vuelvo desde el mundo malherido
sangrando y con el alma desgastada,
encuentro entre tus brazos mi posada,
el techo donde aquieto mi quejido.
Si torpe me regreso derrotado
tu abrazo da la altura suficiente
al hombre que te abraza enamorado.
Amada, me declaro dependiente
de todo lo que tuyo me ha salvado.
Contigo se hace suave la pendiente.