JuanSan
Poeta fiel al portal
Cuando los días
parecían no avanzar,
cuando cada hora
era una vida,
cuando todo giraba
en torno a un único lugar,
cuando los problemas aún
ni se percibían,
cuando existían
heroes y villanos,
cuando tu valía
en canicas se medía,
en función de las que tenías
eras más o menos respetado.
Cuando diseccionabas lagartijas
y los cromos eran El Dorado,
cuando empiezas a entender
que las chicas son de otro bando,
extrañamente igual,
igualmente extrañas,
cuando empezabas a entender
que no las entenderás.
Cuando la temeridad
era uno de tus apellidos,
no había peligros,
cuando bondad y maldad
inocentemente se daban la mano,
cuando el mundo dejaba de girar
si había un balón rodando,
cuando el perdón era inmediato,
ahora me haces llorar,
luego te doy un abrazo.
Cuando el barrio era el mundo
con mil rincones que explorar
y tu bicicleta
el mejor transporte para viajar,
cuando tú no eras tú
sino mil personajes a imitar,
yo era Futre en el fútbol,
M.A. del equipo A,
era McGiver si tenía junto
un chicle, un palo y papel albal.
Cuando las nubes eran rosas
y las lenguas de pica-pica,
cuando podías pasarte horas
comiendo mil bolsas de pipas,
cuando ibas a los bares
sólo para pedir las chapas,
cuando jugabas en las calles
dando patadas a las latas.
Cuando caerse no dolía.
Cuando levantarse era inercia.
Cuando el dolor desaparecía.
Cuando aprendíamos la experiencia.
15 de Febrero del 2015
parecían no avanzar,
cuando cada hora
era una vida,
cuando todo giraba
en torno a un único lugar,
cuando los problemas aún
ni se percibían,
cuando existían
heroes y villanos,
cuando tu valía
en canicas se medía,
en función de las que tenías
eras más o menos respetado.
Cuando diseccionabas lagartijas
y los cromos eran El Dorado,
cuando empiezas a entender
que las chicas son de otro bando,
extrañamente igual,
igualmente extrañas,
cuando empezabas a entender
que no las entenderás.
Cuando la temeridad
era uno de tus apellidos,
no había peligros,
cuando bondad y maldad
inocentemente se daban la mano,
cuando el mundo dejaba de girar
si había un balón rodando,
cuando el perdón era inmediato,
ahora me haces llorar,
luego te doy un abrazo.
Cuando el barrio era el mundo
con mil rincones que explorar
y tu bicicleta
el mejor transporte para viajar,
cuando tú no eras tú
sino mil personajes a imitar,
yo era Futre en el fútbol,
M.A. del equipo A,
era McGiver si tenía junto
un chicle, un palo y papel albal.
Cuando las nubes eran rosas
y las lenguas de pica-pica,
cuando podías pasarte horas
comiendo mil bolsas de pipas,
cuando ibas a los bares
sólo para pedir las chapas,
cuando jugabas en las calles
dando patadas a las latas.
Cuando caerse no dolía.
Cuando levantarse era inercia.
Cuando el dolor desaparecía.
Cuando aprendíamos la experiencia.
15 de Febrero del 2015