Lales
Poeta recién llegado
Perteneciente al arte
como rama de árbol
o trigo de campo,
anduve en conflictos.
Anduve seriamente
saciando mis desdichas
con pena ante la fuerza,
que tales contenían.
No me contento
de haber jugado con la vidas,
no me contenta la salida
que creó el vicio atormentando.
Te dejo ya errante
alma insatisfecha,
dejo el amor que tuve,
dejo el castigo del alma.
Nunca tuve la certeza
del amor puro
porque cada beso
fue cargado de pasado.
¡Cuánta posesión
tuviste en mi mente,
corazón astuto!
Cuántos racimos de uvas
cogí para el mundo
en cada fin de año,
muriendo sola.
Confundirme puedo,
pero no agarrarme
con uñas mal limadas
al aturdimiento.
Nunca te miré a los ojos,
soledad, amante de mis rimas,
siempre tuve miedo
a caer desamparada.
No supe ver que la nada
contenía algo,
que el cero,
resultaba ser el todo.
Y arrepentirme no puedo,
de pertenecer al culto
de los amantes mal amados,
pero ya no quiero
formar de ti parte.
¡Cuánta posesión
tienes en mi corazón,
mente astuta!
como rama de árbol
o trigo de campo,
anduve en conflictos.
Anduve seriamente
saciando mis desdichas
con pena ante la fuerza,
que tales contenían.
No me contento
de haber jugado con la vidas,
no me contenta la salida
que creó el vicio atormentando.
Te dejo ya errante
alma insatisfecha,
dejo el amor que tuve,
dejo el castigo del alma.
Nunca tuve la certeza
del amor puro
porque cada beso
fue cargado de pasado.
¡Cuánta posesión
tuviste en mi mente,
corazón astuto!
Cuántos racimos de uvas
cogí para el mundo
en cada fin de año,
muriendo sola.
Confundirme puedo,
pero no agarrarme
con uñas mal limadas
al aturdimiento.
Nunca te miré a los ojos,
soledad, amante de mis rimas,
siempre tuve miedo
a caer desamparada.
No supe ver que la nada
contenía algo,
que el cero,
resultaba ser el todo.
Y arrepentirme no puedo,
de pertenecer al culto
de los amantes mal amados,
pero ya no quiero
formar de ti parte.
¡Cuánta posesión
tienes en mi corazón,
mente astuta!