ruben gomez aliaga
Poeta recién llegado
¡Cuántas veces lo he pensado!
Me decías mientras sujetaba tus morenos brazos
Para evitar lo imprevisible,
Fingiendo y creyendo ser tu negro lazo
Para hacerte invisible.
¡Cuántas veces lo he pensado!
Me dijiste con tus menguantes lunas abrillantadas,
Cuya mirada se esconde de la mía,
Mi mirar, aún siguen surcando la infinita pérdida,
Porque invisible no existe al día.
¡Cuántas veces lo he pensado!
Tu boca temblorosa escapa ese llanto,
Cogiendo mi mano,
Sentí frío helado de esa muerte de manto,
Añorando verano.
¡Cuántas, lo he pensado!
Dijiste con estas palabras:
Querer abandonarte y abandonarme,
Mirar hacia otro lado,
Escabullirme del laberinto,
Saltar, olvidándote y olvidándome.
No pensar en cuanto nos amamos
Estando aquí contigo,
Llorando...
Siendo tú, mi abrigo, tan solo he considerado:
¡Que haría sin ti mi vida, que sería de mi agonía!
No debería de haber pensado...
Me decías mientras sujetaba tus morenos brazos
Para evitar lo imprevisible,
Fingiendo y creyendo ser tu negro lazo
Para hacerte invisible.
¡Cuántas veces lo he pensado!
Me dijiste con tus menguantes lunas abrillantadas,
Cuya mirada se esconde de la mía,
Mi mirar, aún siguen surcando la infinita pérdida,
Porque invisible no existe al día.
¡Cuántas veces lo he pensado!
Tu boca temblorosa escapa ese llanto,
Cogiendo mi mano,
Sentí frío helado de esa muerte de manto,
Añorando verano.
¡Cuántas, lo he pensado!
Dijiste con estas palabras:
Querer abandonarte y abandonarme,
Mirar hacia otro lado,
Escabullirme del laberinto,
Saltar, olvidándote y olvidándome.
No pensar en cuanto nos amamos
Estando aquí contigo,
Llorando...
Siendo tú, mi abrigo, tan solo he considerado:
¡Que haría sin ti mi vida, que sería de mi agonía!
No debería de haber pensado...