Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Qué extraña es tu forma de extrañarme
que teniéndome sin condiciones a la mano
no levantas la cabeza para que te vea
para que te hable
para que me vea como la otra noche
sueño de mis noches
en tu brillo de mirada de obsidiana
y te ocultas si saber porqué detrás de tu distancia
que me duele
que me extraña
que siento que te arde como culpa
o remordimiento no disuelto
habla
grita
escríbeme en las alas de las mariposas mensajeras
sílbame con el aliento de la luna que sonríe
en la noche de pastel y aleluya
no permitas que me extrañe
que me extinga
que pasen los días sin que nada pase
y después nos llegue el día en el que el destino
nos ponga nuevamente al alcance de la mano
y no haya manera de reconocernos cuando no
nos quede ni un aroma
y nos miremos a los ojos sólo para comentarnos
hacia los adentros
todo lo que pudo ser y ahora solo somos dos extraños.
31.5.11 en una tarde en la que el viento huele a su recuerdo y las sombras saben a su abrazo.
que teniéndome sin condiciones a la mano
no levantas la cabeza para que te vea
para que te hable
para que me vea como la otra noche
sueño de mis noches
en tu brillo de mirada de obsidiana
y te ocultas si saber porqué detrás de tu distancia
que me duele
que me extraña
que siento que te arde como culpa
o remordimiento no disuelto
habla
grita
escríbeme en las alas de las mariposas mensajeras
sílbame con el aliento de la luna que sonríe
en la noche de pastel y aleluya
no permitas que me extrañe
que me extinga
que pasen los días sin que nada pase
y después nos llegue el día en el que el destino
nos ponga nuevamente al alcance de la mano
y no haya manera de reconocernos cuando no
nos quede ni un aroma
y nos miremos a los ojos sólo para comentarnos
hacia los adentros
todo lo que pudo ser y ahora solo somos dos extraños.
31.5.11 en una tarde en la que el viento huele a su recuerdo y las sombras saben a su abrazo.
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