Viento de américa
Poeta adicto al portal
Lo único que temo, vida mía,
en estos días de influenza,
donde no se permiten los besos
ni estrechar las manos,
es que mi mano olvide cómo es tu mano
y mis labios, desorientados,
olviden el sendero para llegar a tu boca.
Las normas de sanidad obligan.
Sin embargo, tenemos el delite de recomenzar.
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en estos días de influenza,
donde no se permiten los besos
ni estrechar las manos,
es que mi mano olvide cómo es tu mano
y mis labios, desorientados,
olviden el sendero para llegar a tu boca.
Las normas de sanidad obligan.
Sin embargo, tenemos el delite de recomenzar.
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