humanoide
Poeta fiel al portal
Cuarta abducción
Blanco el aposento
de blancos muros
Y blanco el pensamiento
náufrago de mi silencio.
Sin vértices,
sin dirección,
sin límites,
sin tiempo
Irrumpes cual diva
en el letargo de las horas,
con tu mirada fija
y embriagante desnudez.
Tu piel,
tus pechos,
tu boca,
tu silencio
Copulamos,
sin dejar de mirarnos,
sin caricias,
sin amarnos.
Los seres
nos escuchan,
nos rodean,
nos observan,
como sombras
de inerte mirada,
oídos mudos
y alma abandonada.
¡Malditos!
Me tiene a su merced.