LuKaS
L'enfant terrible
Cuarto menguante
Cuando era tan solo un niño,
alzaba mis manos al cielo,
queriendo alcanzar a la luna.
Para mi dichosa fortuna,
jamás pude hacerlo.
Soñaba con hacer un templo,
a la merced de su gracia;
como luz eterna de monasterio.
El silencio de su pasividad,
un retrato del tiempo.
Tan pequeña, tan blanca,
Sutil como el roce del viento;
cuerpo de ángel y alma de roca,
la hierba no crece en tu huerto,
y hay una cara que siempre ocultas.
EL brillo que creí era tuyo,
no era mas que del sol el reflejo.
El mar de la tranquilidad,
es el valle de la depresión,
sin una sola gota de vida.
Tan dócil, tan calma,
deslizándote en el alba
Quién diría que ocasionas,
las mareas y tormentas
que azotan en el mar.
Y aunque incluso de noche,
sigo saliendo de casa con sombrero,
de vez en cuando miro al cielo,
pero no en busca del lucero,
si no de su cuarto menguante.
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