Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me sumerjo en la inmensidad lúgubre de mi cuarto
sostengo un vaso inclinado con restos de licor,
y en la otra mano un cigarrillo,
que se ha cansado de humear,
mi cuerpo yace inerte en un sillón raído y sucio,
sólo calzo un slip que hace días no se lava,
detrás de el flácida cuelga mi hombría,
que hoy se ha transformado en despojo,
la camisa a medio abrochar,
que muestra mi panza grotesca
se esfuerza por salir de mis hombros,
la mirada se nubla constante detrás de una fotografía engreída.
Mi letargo se despierta con el timbre del teléfono
que llora sobre la mesita,
pues mi furia de hace días dejó llagas
colérico contesto a quién osó preguntar por mi salud
hoy no pretendo emplear voz conciliadora
sólo mascullo rabia, desesperanza, impotencia
y grito mi abulia con restos de soledad,
la soledad que no quiero quebranten por hoy,
dejo abandonado el auricular entre el sillón y la mesita,
alcanzo a escuchar una voz conocida
que se esfuerza por llamar mi atención,
pero en desprecio dejo que se ahogue al otro lado del hilo.
La televisión encendida desde no se cuando,
sólo presenta puntos blancos y negros,
que se persiguen entre si cerca de la pantalla,
reconozco imágenes en ese jugueteo,
y me percibo sonámbulo de quebranto,
y me consiento servil de lastima,
y concibo la ambrosía risa que patética se esfuerza en mi rostro,
más al menos hoy.....,
no deseo romper el caos que logre afincar en mi cuarto.....
sostengo un vaso inclinado con restos de licor,
y en la otra mano un cigarrillo,
que se ha cansado de humear,
mi cuerpo yace inerte en un sillón raído y sucio,
sólo calzo un slip que hace días no se lava,
detrás de el flácida cuelga mi hombría,
que hoy se ha transformado en despojo,
la camisa a medio abrochar,
que muestra mi panza grotesca
se esfuerza por salir de mis hombros,
la mirada se nubla constante detrás de una fotografía engreída.
Mi letargo se despierta con el timbre del teléfono
que llora sobre la mesita,
pues mi furia de hace días dejó llagas
colérico contesto a quién osó preguntar por mi salud
hoy no pretendo emplear voz conciliadora
sólo mascullo rabia, desesperanza, impotencia
y grito mi abulia con restos de soledad,
la soledad que no quiero quebranten por hoy,
dejo abandonado el auricular entre el sillón y la mesita,
alcanzo a escuchar una voz conocida
que se esfuerza por llamar mi atención,
pero en desprecio dejo que se ahogue al otro lado del hilo.
La televisión encendida desde no se cuando,
sólo presenta puntos blancos y negros,
que se persiguen entre si cerca de la pantalla,
reconozco imágenes en ese jugueteo,
y me percibo sonámbulo de quebranto,
y me consiento servil de lastima,
y concibo la ambrosía risa que patética se esfuerza en mi rostro,
más al menos hoy.....,
no deseo romper el caos que logre afincar en mi cuarto.....