Cuatro años bastaron para ver,
que el amor, ese milagro de entrecasa,
se derrama, acontece, bulle y pasa
nada más, con la simpleza de creer.
Cuatro años de vivir y dejar ser,
sin renunciar nunca a lo que fuimos;
Sin saber siquiera que crecimos
en el dolor de marcharse y de volver.
Cuatro años valorando que tener,
significa tal vez, hallar el modo
de encontrar en el otro, casi todo
y lo que falte, saberlo resolver.
Cuatro años, y esta urgencia de saber
que el tiempo separados, es perdido.
Cuatro años de latir con tu latido,
de hablar de construir y de crecer.
Cuatro años bastaron para ver
lo que a otros ni un siglo les alcanza
y es percibir en los ojos la esperanza,
el respiro, la luz, el renacer.
Cuatro años, amor, de amanecer
cada día, sabiendo que me esperas.
Se podrán secar mil primaveras
pero en mí...siempre vas a florecer.
Marino Fabianesi