A Adrián...
Cuatro de abril,
cinco de la tarde.
Aún sueño verte
reflejado
en los espejos
de aquel Falcon azul;
azul
que en mis ojos
se empalideció,
cuando el destino
transgredió
las barreras
de lo desconocido.
Un año transcurrido
izando el mástil
de tus tristezas,
bandera
que sepultó
junto a tus risas
los aires nostalgiosos
en mis ojos.
Aún suelo sentirme
abatida,
vencida
cuando los pálpitos
muertos
sellaron mis labios,
encadenándome
al silencio
de lo intangible.
Fuiste profano,
esclavo,
antes libre.
A un instante
-inconvertible-
de escribir tu historia
entre mis manos.
Un año después,
hoy,
somos vos y yo;
el todo, la nada
y los recuerdos
Entre ese Falcon azul,
las risas sepultadas,
el silencio de mis labios
y el deseo
insoslayable
de volver a ser
lo que nunca fuimos.
4/4/07-4/4/08