julianmateo1999
Poeta recién llegado
I
Aúlla la sequía que despertaremos en otros brazos,
blanca como embarcación surcando los mares
y las azules corolas llegando a nuestra ilusión
con oro perpetuo, nuestro susurro prometido.
Ay aroma a nenúfares delicados, es tu boca paraíso
que pliega la soledad como bandera.
Como un árbol sus raíces, sus marcas fuertes
y su carne indomable, carne de tigre tembloroso.
II
Los ojos pecadores que miran el terciopelo marcado
que con roja voz y terrenal umbría de tu iris,
azul, azul, azul paraíso de Neptuno rendido
a mi disposición lenta, son vidrios reales
que corren con las alas blancas del atardecer.
Son el universo astral marcado y delicado.
Son los rizados corceles trotando sin parar.
Son mi pecado, mi redención, mi castigo hermoso.
III
Cabello redentor flotando y besado por la aurora
la aura propia que endulza como flores solares.
Yo existo y lo se cuando su flujo mas que puro,
palpa mi corazón que se ha curado pronto,
existo cuando su aleluyada sensación cálida.
Cuando nos quitamos la redención ronca
y haciendo eco dosil y tierno y sensible,
si su pelo me recuerda a la madrugada de abril.
IV
Su bello corazón intocable como lira melancólica,
las cuerdas de acero que parece espina dormida,
las rosas cantan a su alrededor, su destino danza.
Y cuando ella se entrega a otros y nunca a mi...
lo da todo, es aquella diosa salvadora del infierno
que brota dando sollozos al desdichado pecador.
Corazón que nace en un pecho dulce y joven,
mataría al mio como sacrificio por su bienestar.
JULIAN MATEO
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS©
Aúlla la sequía que despertaremos en otros brazos,
blanca como embarcación surcando los mares
y las azules corolas llegando a nuestra ilusión
con oro perpetuo, nuestro susurro prometido.
Ay aroma a nenúfares delicados, es tu boca paraíso
que pliega la soledad como bandera.
Como un árbol sus raíces, sus marcas fuertes
y su carne indomable, carne de tigre tembloroso.
II
Los ojos pecadores que miran el terciopelo marcado
que con roja voz y terrenal umbría de tu iris,
azul, azul, azul paraíso de Neptuno rendido
a mi disposición lenta, son vidrios reales
que corren con las alas blancas del atardecer.
Son el universo astral marcado y delicado.
Son los rizados corceles trotando sin parar.
Son mi pecado, mi redención, mi castigo hermoso.
III
Cabello redentor flotando y besado por la aurora
la aura propia que endulza como flores solares.
Yo existo y lo se cuando su flujo mas que puro,
palpa mi corazón que se ha curado pronto,
existo cuando su aleluyada sensación cálida.
Cuando nos quitamos la redención ronca
y haciendo eco dosil y tierno y sensible,
si su pelo me recuerda a la madrugada de abril.
IV
Su bello corazón intocable como lira melancólica,
las cuerdas de acero que parece espina dormida,
las rosas cantan a su alrededor, su destino danza.
Y cuando ella se entrega a otros y nunca a mi...
lo da todo, es aquella diosa salvadora del infierno
que brota dando sollozos al desdichado pecador.
Corazón que nace en un pecho dulce y joven,
mataría al mio como sacrificio por su bienestar.
JULIAN MATEO
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS©
Última edición: