Anne_
I killed Bukowski.
Si lo concreto fuera más amplio
Y qué tal si cada vez que evitamos
una catástrofe, dejamos de aprender algo?
A veces uno espera el momento
correcto para encontrarse,
y a veces el momento correcto es siempre,
muchas lunas he venido reservando
agujeros en el sol, discúlpame si ya no existo,
me he esperado navidades enteras
bajo el neón cruzando mi corazón
contra las piedras tenues del océano,
no he podido tocar las voces de las nubes,
pero he extendido mi mano sin dedos
tratando de aferrarme
a los despidos de las masas,
a los conductores ebrios y a los hostales
sin límite de edad,
he estirado mi muerte
esperando hablar pronto,
esperando siluetas
que alguna vez intentaré necesitar y ves,
como después de todo
me terminé resfriando y disculpando
porque ya no existo,
todo se desvanece los
sábados al caer la tarde,
mis ojos se envuelven en
crucetas de maíz, trato y trato
de recomponerme , de des hastiarme,
de desabastecerme, espero hablar pronto
las muertes madrugadoras,
las escopetas para cazar triunfantes
gerentes san isidrinos que detestan
películas como
Transpoiting y American Beauty,
te sigo amando, pero ya no tengo
dedos para estirarlos y hacerles sonrisitas
a las nubes del malecón,
no quiero ametrallar a nadie,
no quiero, solo quiero
las oscuras luces que tintineaban
tus chistes sobre mi cabeza,
las espinas que dejabas en mis trozos de pan,
los agujeros sobre mis libros
y tu mano pidiendo lluvia
a plena tarde de verano,
intento adelantar
las ajaduras de mi rostro, y espero
morir mañana, como ayer esperaba
que no murieras ayer.
Y qué tal si cada vez que evitamos
una catástrofe, dejamos de aprender algo?
A veces uno espera el momento
correcto para encontrarse,
y a veces el momento correcto es siempre,
muchas lunas he venido reservando
agujeros en el sol, discúlpame si ya no existo,
me he esperado navidades enteras
bajo el neón cruzando mi corazón
contra las piedras tenues del océano,
no he podido tocar las voces de las nubes,
pero he extendido mi mano sin dedos
tratando de aferrarme
a los despidos de las masas,
a los conductores ebrios y a los hostales
sin límite de edad,
he estirado mi muerte
esperando hablar pronto,
esperando siluetas
que alguna vez intentaré necesitar y ves,
como después de todo
me terminé resfriando y disculpando
porque ya no existo,
todo se desvanece los
sábados al caer la tarde,
mis ojos se envuelven en
crucetas de maíz, trato y trato
de recomponerme , de des hastiarme,
de desabastecerme, espero hablar pronto
las muertes madrugadoras,
las escopetas para cazar triunfantes
gerentes san isidrinos que detestan
películas como
Transpoiting y American Beauty,
te sigo amando, pero ya no tengo
dedos para estirarlos y hacerles sonrisitas
a las nubes del malecón,
no quiero ametrallar a nadie,
no quiero, solo quiero
las oscuras luces que tintineaban
tus chistes sobre mi cabeza,
las espinas que dejabas en mis trozos de pan,
los agujeros sobre mis libros
y tu mano pidiendo lluvia
a plena tarde de verano,
intento adelantar
las ajaduras de mi rostro, y espero
morir mañana, como ayer esperaba
que no murieras ayer.