Israel_Gayosso
Poeta recién llegado
Cometas negros y lunas desvaídas
Las centellas ardientes de su otear
De aquel ente que me avecina.
Las centellas ardientes de su otear
De aquel ente que me avecina.
Abanicos de penosos que caminan
Las piernas del suplicio no abandonan.
En vendavales de acerbo bruno
El que ahora nos traiciona.
Las piernas del suplicio no abandonan.
En vendavales de acerbo bruno
El que ahora nos traiciona.
Mi hombro dislocado
El codo desahuciado
Y una inerte oreja
Que se despide con sangre entre su boca.
El codo desahuciado
Y una inerte oreja
Que se despide con sangre entre su boca.
Busco mis cuentas en el piso
Y tiento solo al anti paraíso.
¡Vergel sin las piedades!
¿Por qué nos abandonaron, ustedes las deidades?
Y tiento solo al anti paraíso.
¡Vergel sin las piedades!
¿Por qué nos abandonaron, ustedes las deidades?
Murallón de pechos
-Muy maltrechos-
Y una carcajada olvidada que me arriba.
-Muy maltrechos-
Y una carcajada olvidada que me arriba.
Dos, tres o cien escalones
¡Que más da!
Si caigo
O me detengo.
Si colgado está mi torso de la nada.
¡Que más da!
Si caigo
O me detengo.
Si colgado está mi torso de la nada.
Mis ajuares agonizaron en el intento
De la partida
Y sus gajos decoran mi baja valentía.
De la partida
Y sus gajos decoran mi baja valentía.
Lamentos fracturados
Dan forma a la esperanza
En este pabellón de los pómulos
Malogrados.
Dan forma a la esperanza
En este pabellón de los pómulos
Malogrados.
¡Existo porque grito!
¡Grito porque duele!
¡Y este estallido al oído le acobija!
¡Grito porque duele!
¡Y este estallido al oído le acobija!
Pido preces sin mis manos
Las pido con mi injerto y dolido corazón.
Las pido con mi injerto y dolido corazón.
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