Cuenta la Abuela Aurora....

MARISOL PÉREZ

Poeta que considera el portal su segunda casa

Cuenta la abuela Aurora:

Que ya venían las festividades de la Semana Santa. Ella, como maestra, organizó en su escuela las confesiones junto al padre de la iglesia. Los niños, de manera organizada, se iban confesando uno a uno hasta llegar al último. Eliseo no quería confesarse. Pero la maestra, Aurora, logró convencer al niño y este se confiesa. Desde ese momento, todos se despiden. Aurora besa a cada niño. Los bendice... ¡Cuídense y disfruten de la Semana Mayor! Esas fueron sus palabras en aquella algarabía de niños.

El jueves de la mañana siguiente, se levantó muy sobresaltada ,y, en estado de angustia, la abuela Aurora tuvo un sueño bastante funesto. Con estas palabras nos relata lo terrible de su pesadilla: Fue mucho más que un mal sueño. Estaba yo durmiendo cuando empiezo a escuchar un alboroto en la calle. Me levanto sobresaltada y me asomo a la ventana para ver lo sucedido. Muy asombrada veo cómo pasa una procesión de "ánimas"... y el último que veo es al niño Elíseo, que me saluda y me dice: Maestra Aurora, rece mucho por mí.

La voz de Aurora hablaba como cuando alguien presagia una desgracia, cada vez más fúnebre. Yo escuchaba a mi abuela muy atenta mientras por mi mente se cruzaba aquel desfile de personas vestidas como monjes blancos caminando lentamente, penando y rezando con un cirio en sus manos. Imaginé aquel panorama bajo tinieblas, mientras aquellas ánimas arrastraban sus penas en calles empedradas hasta llegar al cementerio.

Días más tarde, terminada la Semana Mayor, volvió el reinicio de las actividades diarias. La maestra Aurora regresó a su escuela. Ve que todos los niños están, menos Elíseo. La Abuela no sabia nada. El niño Elíseo había muerto. Dicen que el día de Jueves Santo se se fue de paseo al río y murió ahogado.

Aurora quedó pasmada ante la noticia. Tan atónita como en su sueño. Lo que nadie sabía es que la abuela es devota de las ánimas. Reza mucho por las ánimas del purgatorio. Todos los Lunes les coloca una velita y acostumbra a pedirles favores. Desde entonces no ha podido olvidar la fatalidad de aquel sueño, sollozando cada vez que lo recuerda. Y como se lo pidió el niño Elíseo, reza mucho por la paz de su alma.SOL.



SOL.
Marisol Pérez



Basado en un hecho real....



 
Última edición:
Gracias por compartir tu relato que no es ajeno, mas bien muy cercano. En mi familia tengo varios personajes que han tenido anécdotas similares a veces la realidad supera la ficción, verdad?. Un abrazo querida poeta!!
 
Antiguamente ocurrían cosas así, visiones. No sé por qué ahora no se dan. Mi madre también vio una luz roja tras la ventana el día en que murió mi abuela.

El niño murió confesado, como si tu abuela lo hubiese intuido.

Buen relato. Saludos cordiales.




Amigo Evano....Sin complejos alguno, hice uso de su corrector.Gracias!Marisol
 

Cuenta la abuela Aurora:

Que ya venían las festividades de la Semana Santa. Ella, como maestra, organizó en su escuela las confesiones junto al padre de la iglesia. Los niños, de manera organizada, se iban confesando uno a uno hasta llegar al último. Eliseo no quería confesarse. Pero la maestra, Aurora, logró convencer al niño y este se confiesa. Desde ese momento, todos se despiden. Aurora besa a cada niño. Los bendice... ¡Cuídense y disfruten de la Semana Mayor! Esas fueron sus palabras en aquella algarabía de niños.

El jueves de la mañana siguiente, se levantó muy sobresaltada ,y, en estado de angustia, la abuela Aurora tuvo un sueño bastante funesto. Con estas palabras nos relata lo terrible de su pesadilla: Fue mucho más que un mal sueño. Estaba yo durmiendo cuando empiezo a escuchar un alboroto en la calle. Me levanto sobresaltada y me asomo a la ventana para ver lo sucedido. Muy asombrada veo cómo pasa una procesión de "ánimas"... y el último que veo es al niño Elíseo, que me saluda y me dice: Maestra Aurora, rece mucho por mí.

La voz de Aurora hablaba como cuando alguien presagia una desgracia, cada vez más fúnebre. Yo escuchaba a mi abuela muy atenta mientras por mi mente se cruzaba aquel desfile de personas vestidas como monjes blancos caminando lentamente, penando y rezando con un cirio en sus manos. Imaginé aquel panorama bajo tinieblas, mientras aquellas ánimas arrastraban sus penas en calles empedradas hasta llegar al cementerio.

Días más tarde, terminada la Semana Mayor, volvió el reinicio de las actividades diarias. La maestra Aurora regresó a su escuela. Ve que todos los niños están, menos Elíseo. La Abuela no sabia nada. El niño Elíseo había muerto. Dicen que el día de Jueves Santo se se fue de paseo al río y murió ahogado.

Aurora quedó pasmada ante la noticia. Tan atónita como en su sueño. Lo que nadie sabía es que la abuela es devota de las ánimas. Reza mucho por las ánimas del purgatorio. Todos los Lunes les coloca una velita y acostumbra a pedirles favores. Desde entonces no ha podido olvidar la fatalidad de aquel sueño, sollozando cada vez que lo recuerda. Y como se lo pidió el niño Elíseo, reza mucho por la paz de su alma.SOL.



SOL.
Marisol Pérez



Basado en un hecho real....



Me ha gustado tu relato, muy bien escrito y en cierta manera sobrecogedor. Curiosamente hace unas fechas escuché por la noche un programa de radio que hablaba sobre las animas del purgatorio y contaban historias muy parecidas a la tuya. Gracias por invitarme a leer tus letras, estoy a tu disposición siempre amiga Marisol. Abrazote vuela. Paco.
 
Es muy terrible, pero los sueños premonitorios, tienen base real, en cuanto a la intuición. La intuición es el sexto sentido, y se ubica en el plexo solar. Es como el olfato de Gol, en los futbolistas. O la improvisación musical, al piano. Sin partitura. Normalmente, esperamos que nuestros sueños sean beneficiosos para los demás. Como emisarios de una fuerza de la naturaleza, curativa y sanadora. Dejando atrás todo misterio, para dar paso a una ciencia, que no nos deje lugar a dudas. En cuyo archivo de recuerdos, caben numerosas joyas, que no siempre van a romper la barrera del escepticismo reinante. Dado que la Fe mueve montañas, y también es necesaria, en esta industria del saber estar, y de la ciencia. Una calma mental, y la No-Violencia, y luego, la amistad, en primer lugar, para que florezca el Amor. Un amigo es un confidente. Eliseo no se quería confesar. Será porque el sacerdote no era su amigo.
 
Me dio escalofrío el sueño de la abuela Aurora que predijo tan triste realidad, pero suele pasar y lo más triste es la impotencia de no poder evitar que suceda. Me ha encantado Marisol, ha sido todo un gusto pasar por la lectura, saludos y abrazos.


Gracias por su visita, y sus apreciaciones, pero es verdad, los sueños hablan...Mis saludos. Marisol
 

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