Cuentan los viejos doctores
Que hubo una vez un poeta,
Que vivía solo con sus amores
Y fue internado por majareta.
Cuentan algunos mayores
Que hubo un viejo tarado
Que hacía magia de amores
Para mantenerse enamorado
Y comentan los más viejos
Que armado de su acordeón,
Daba a los jóvenes consejos
De como usar el corazón
Y reíanse los jóvenes a placer
Viéndolo tan acaramelado
Con una joven y bella mujer
Siempre del brazo a su lado
Y es que la sangre le hervía
Al paso de las jovencitas
Tanto, que las perseguía
Proponiéndoles mil citas
Hoy, ya pasados los años
Vive tras la gruesa losa
Que miran propios y extraños
Y que preside una rosa
Sólo una joven enlutada
De figura esplendorosa
Llora a diario desconsolada
Cuando le cambia la rosa
Y él desde el fondo de la fosa
Porque abrazarla no puede,
Goza del olor de la rosa
Y reza para que ella se quede.
Que hubo una vez un poeta,
Que vivía solo con sus amores
Y fue internado por majareta.
Cuentan algunos mayores
Que hubo un viejo tarado
Que hacía magia de amores
Para mantenerse enamorado
Y comentan los más viejos
Que armado de su acordeón,
Daba a los jóvenes consejos
De como usar el corazón
Y reíanse los jóvenes a placer
Viéndolo tan acaramelado
Con una joven y bella mujer
Siempre del brazo a su lado
Y es que la sangre le hervía
Al paso de las jovencitas
Tanto, que las perseguía
Proponiéndoles mil citas
Hoy, ya pasados los años
Vive tras la gruesa losa
Que miran propios y extraños
Y que preside una rosa
Sólo una joven enlutada
De figura esplendorosa
Llora a diario desconsolada
Cuando le cambia la rosa
Y él desde el fondo de la fosa
Porque abrazarla no puede,
Goza del olor de la rosa
Y reza para que ella se quede.