Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo la estrellada bóveda celeste;
en un panorama tórrido y agreste,
hundida en medio de un verdor imposible,
retoza alegre una pareja increíble.
Él, apenas un viandante,
ella, toda de serenata,
en ese país de hojalata
se entremezclan dos amantes.
Así estalla el fúlgido amor palpitante,
quijotesco, heroico, alegre y natural,
forjándose un orbe totalmente virtual
alrededor de la pareja elegante.
Después, andando mano en mano,
se dirigen hacia la aurora,
alejándose sin demora
de todo lo ajeno y mundano.
Y qué cabalgan una estrella;
cuando otra pareja fragante
explota en amor trepidante,
consumando nueva epopeya.
_____________________________________________________________________
en un panorama tórrido y agreste,
hundida en medio de un verdor imposible,
retoza alegre una pareja increíble.
Él, apenas un viandante,
ella, toda de serenata,
en ese país de hojalata
se entremezclan dos amantes.
Así estalla el fúlgido amor palpitante,
quijotesco, heroico, alegre y natural,
forjándose un orbe totalmente virtual
alrededor de la pareja elegante.
Después, andando mano en mano,
se dirigen hacia la aurora,
alejándose sin demora
de todo lo ajeno y mundano.
Y qué cabalgan una estrella;
cuando otra pareja fragante
explota en amor trepidante,
consumando nueva epopeya.
_____________________________________________________________________
::