Cuento Para Mi

aaf

Poeta recién llegado
...y la Abuela-Madre contaba al niño, curioso y callado, que Mamá Marta era la sencillez de sus margaritas y sus violetas.
...y un florido hueco en el pasado, de recuerdos no recordados, florecía, pertinaz, en su memoria de pocos años.
No sin amargos días entre sus manos, la anciana contaba, como las hojas amarillas de los fresnos, y un quejoso río que alguna vez cantara, se la llevaron.
En esa orfandad jugaba, entre glicinas de compasión y miles de "porqués", sin un porqué para justificarlos.
Como irónico artilugio del destino, aquel niño sólo guardaba unos dibujos, algunos prolijos escritos, un poema, y algunas fotos con la plenitud cándida del hermoso rostro. Y esa era toda su breve y cálida historia con Mamá.

La adolescencia hizo del florido hueco conciencia que atormenta y señala el falaz camino de la culpa, como si fuera una fatal abstinencia.

"Háblame !”-era su grito-" háblame donde quiera que estés! Acaso fuiste la luz entre los eucaliptos y no te reconocí ?...o fue la lluvia de mi pena que te hizo nacer y crecer en mí ? Si al menos fuera mío el consuelo de tus miradas, tus tibias manos, o tu sonrisa tierna, o el abrazo que cobija...”

Hoy, con cincuenta en mi cuenta, el momento de conocerte se acerca, con todo lo ganado y todo lo perdido a lo largo del camino, porqué ya eres eso: parte del camino.
 

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