Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tuve un beso que merendaba entre tus sienes
y juegos serios para quedarnos a jugar,
la intención de quererte con mis plebes
mientras al verte me convierto en un juglar.
La poca envidia que poseo en las mañanas
desaparece cuando te miro conversar
dormida mientras me recuesto en la cama
y corro un poco tus cobijas para espiar.
En los acuarios que viven en tu boca
mis peces se resbalan por placer,
ayer mientras dormías me sentí tan poca cosa
para tanto pedazo de mujer.
Ayer mientras dormías me sentí tan poca cosa
y aun sabiéndome poco, un beso te robé.
Delicado era el reflejo de mi sombra,
tan delicado que nunca vio la luz,
dame un abrazo, ahora que la ropa nos estorba
y caigo en babas con un beso en tu brasier azul.
Cuento cuentos que no son cuentos de hadas
porque los cuentos que cuento sí que son
palabras ciertas para una guía de almohadas
que escriben canciones en mi corazón.
Cuento cuentos que no son cuentos de hadas
porque los cuentos que cuento son de amor.
y juegos serios para quedarnos a jugar,
la intención de quererte con mis plebes
mientras al verte me convierto en un juglar.
La poca envidia que poseo en las mañanas
desaparece cuando te miro conversar
dormida mientras me recuesto en la cama
y corro un poco tus cobijas para espiar.
En los acuarios que viven en tu boca
mis peces se resbalan por placer,
ayer mientras dormías me sentí tan poca cosa
para tanto pedazo de mujer.
Ayer mientras dormías me sentí tan poca cosa
y aun sabiéndome poco, un beso te robé.
Delicado era el reflejo de mi sombra,
tan delicado que nunca vio la luz,
dame un abrazo, ahora que la ropa nos estorba
y caigo en babas con un beso en tu brasier azul.
Cuento cuentos que no son cuentos de hadas
porque los cuentos que cuento sí que son
palabras ciertas para una guía de almohadas
que escriben canciones en mi corazón.
Cuento cuentos que no son cuentos de hadas
porque los cuentos que cuento son de amor.