Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo estar sin ti, no tengo oficio ni beneficio
en esta tienda de amor sólo soy el maniquí,
acuérdate de mí, cuenta los cuentos que te invento
y cree que el porvenir es un beso con sal y pimiento
que cocino para ti.
Que recuerden los cuatreros que siempre hay un primero
y un dos y un tres después,
fíjate en cualquier varón de pueblo,
compárame con ellos y sufre por mi querer.
A orgullo puedo darte clases de amor a vista y ciegas,
triturar las caricias que otra boca te pida
y hacer que tú me quieras,
matricularme en tu anatomía y graduarme de policía
esposando tus caderas.
No puedo estar sin ti, y tú tampoco conmigo,
corre deprisa que este tren que va saliendo
lleva horario descontento porque se acuerda de ti,
dame un beso con incendios
y que vengan los bomberos, que hoy ardemos porque sí.
Que recuerden los maleantes
que robar amor es de cobardes
cuando puede ganarse con dulzura,
dale un saludo a tu cintura
que hoy se mueve para mí.
Con esta estrofa me despido,
te juro que ningunos ojos he querido
como esos que miro en ti,
date la vuelta princesa, salud por tu belleza,
vuelve pronto por aquí.
en esta tienda de amor sólo soy el maniquí,
acuérdate de mí, cuenta los cuentos que te invento
y cree que el porvenir es un beso con sal y pimiento
que cocino para ti.
Que recuerden los cuatreros que siempre hay un primero
y un dos y un tres después,
fíjate en cualquier varón de pueblo,
compárame con ellos y sufre por mi querer.
A orgullo puedo darte clases de amor a vista y ciegas,
triturar las caricias que otra boca te pida
y hacer que tú me quieras,
matricularme en tu anatomía y graduarme de policía
esposando tus caderas.
No puedo estar sin ti, y tú tampoco conmigo,
corre deprisa que este tren que va saliendo
lleva horario descontento porque se acuerda de ti,
dame un beso con incendios
y que vengan los bomberos, que hoy ardemos porque sí.
Que recuerden los maleantes
que robar amor es de cobardes
cuando puede ganarse con dulzura,
dale un saludo a tu cintura
que hoy se mueve para mí.
Con esta estrofa me despido,
te juro que ningunos ojos he querido
como esos que miro en ti,
date la vuelta princesa, salud por tu belleza,
vuelve pronto por aquí.