Cuerpo
Intentas roer los huesos, aquel maldito amor,
Aquel que con tus propias manos supiste fallecer.
Entre las suplicas del cuerpo ya putrefacto…
Intentas remediar tu dolor culposo,
Lamiendo lo poco de carne que encuentras.
Imaginando que lo besas le tomas su esquelética mano
La montas sobre tu pecho,
La montas en tu afligido rostro,
La montas en tus nalgas.
Rozas el límite de la necrofilia
Intentando que sus huesos penetren
Penetren y forniquen tu cráneo
Cráneo ya blanco del polvo del olvido.
Divina obscenidad…
Solo deja tu piel para que este humilde servidor recoja la suerte que te ha invocado
Enmudecida y obsesionada vives…
Solo queda el alma de aquel y su legado.
Enmudecida y obsesionada
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