Cuerpos ardientes

daniel693

Poeta recién llegado
CUERPOS ARDIENTES


Aquella tarde era un infierno

todo en la ciudad ardía,

el calor era insoportable

nada vivo lo resistía.


Pero en aquella pequeña playa

nuestras miradas se buscaron,

desde el mar se llamaban

y en un instante se encontraron.


Hasta el lugar más alejado fuimos

y bajo el agua nos besamos,

y fue entonces que sentí

que algo entre los dos creamos.


El clima cambió de pronto

se nubló y comenzó a llover,

la gente tonta se iba

pero nosotros no teníamos que temer.


Solos, fuimos hasta los arboles

y bajo la lluvia hicimos el amor,

había tanto deseo y sensualidad

que nuestra piel generaba vapor.




La excitación no tenía limites

las gotas hervían por tanta pasión,

las sensaciones llegaban al extremo

al tiempo que perdíamos la razón.


Quedamos agotados y abrazados

contra un árbol quedamos recostados,

aun desnudos bañados por la lluvia

sin que nada nos hubiera importado.


Luego de un rato la lluvia se detuvo

el sol volvió a salir,

pero el clima ya no era el mismo

no como lo que acabábamos de vivir.


Nuestros cuerpos ardieron en llamas

cuando juntos tanto se amaron,

y ese fue un momento tan especial

como nunca nuestras almas imaginaron.
 
CUERPOS ARDIENTES


Aquella tarde era un infierno

todo en la ciudad ardía,

el calor era insoportable

nada vivo lo resistía.


Pero en aquella pequeña playa

nuestras miradas se buscaron,

desde el mar se llamaban

y en un instante se encontraron.


Hasta el lugar más alejado fuimos

y bajo el agua nos besamos,

y fue entonces que sentí

que algo entre los dos creamos.


El clima cambió de pronto

se nubló y comenzó a llover,

la gente tonta se iba

pero nosotros no teníamos que temer.


Solos, fuimos hasta los arboles

y bajo la lluvia hicimos el amor,

había tanto deseo y sensualidad

que nuestra piel generaba vapor.




La excitación no tenía limites

las gotas hervían por tanta pasión,

las sensaciones llegaban al extremo

al tiempo que perdíamos la razón.


Quedamos agotados y abrazados

contra un árbol quedamos recostados,

aun desnudos bañados por la lluvia

sin que nada nos hubiera importado.


Luego de un rato la lluvia se detuvo

el sol volvió a salir,

pero el clima ya no era el mismo

no como lo que acabábamos de vivir.


Nuestros cuerpos ardieron en llamas

cuando juntos tanto se amaron,

y ese fue un momento tan especial

como nunca nuestras almas imaginaron.

Pasion generada entre el sonido de esa quimera
que enamorada acaricia instantes que fueron
algida expresion de sensaciones. almas que
quedaron asi marcada.
felicidades por las bellas descripciones que le
dan al poema un ritmo especial.
saludos sinceros de luzyabsenta
 

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