Amartemisa
Poetisa
Por: Seruneris y Amartemisa
Una línea muy fina los separa,
arduos amantes atados en mente.
Son dos, extremadamente fieros,
ceñidos y extraños perdidamente humanos.
Tiembla mi apetencia seriamente,
oscilante y doliente obviando al ser consciente,
mi mente se hace leña y arde
encandilando colores de vida sin muerte
en la hoguera de la libertad.
Desnudos naciendo de la casualidad,
quizá del libertinaje, quien sabe
mancillando placer en corta edad.
Se me nubla la razón y el sudor
lagrimeante del gusto que en ti se vierte,
se me acelera entre tu cuerpo
copulando ideas torcidas,
y mi mente, que no se si es lasciva,
te sorprende lamiendo mi suerte
o mi sueño vulgar a desterrar.
Esta mi nueva oportunidad de amar.
Pisas el bien, toco tu mal,
enluces con miel, retocas mi afán.
Las ganas se funden con ansiedad
untada en un gratin de flagrancia.
Quiero el infinito desnudo
de tu piel, y la mía, en un nudo
arrodillado ante el infierno,
en un manojo de piel encendida,
de calor incandescente sin límites
que nos frenen y acorten la vida.
¿Puedo o no puedo poseerte
obviando linderos en suerte,
Ideas, simiente, deseos, pecados?
¿Por qué mi corazón tiembla al verte?
¿Qué significa este calor,
éste dúctil candor sugerente
que me atormenta en las sienes?
Es el ocaso de un vicio sutil,
un pensamiento encadenado
en la mente del ser que formamos
Sin cadenas, ¿o las lleva en la cabeza?
Para gritar a una voz lo que somos
Tan sólo dos cuerpos humanos.
Una línea muy fina los separa,
arduos amantes atados en mente.
Son dos, extremadamente fieros,
ceñidos y extraños perdidamente humanos.
Tiembla mi apetencia seriamente,
oscilante y doliente obviando al ser consciente,
mi mente se hace leña y arde
encandilando colores de vida sin muerte
en la hoguera de la libertad.
Desnudos naciendo de la casualidad,
quizá del libertinaje, quien sabe
mancillando placer en corta edad.
Se me nubla la razón y el sudor
lagrimeante del gusto que en ti se vierte,
se me acelera entre tu cuerpo
copulando ideas torcidas,
y mi mente, que no se si es lasciva,
te sorprende lamiendo mi suerte
o mi sueño vulgar a desterrar.
Esta mi nueva oportunidad de amar.
Pisas el bien, toco tu mal,
enluces con miel, retocas mi afán.
Las ganas se funden con ansiedad
untada en un gratin de flagrancia.
Quiero el infinito desnudo
de tu piel, y la mía, en un nudo
arrodillado ante el infierno,
en un manojo de piel encendida,
de calor incandescente sin límites
que nos frenen y acorten la vida.
¿Puedo o no puedo poseerte
obviando linderos en suerte,
Ideas, simiente, deseos, pecados?
¿Por qué mi corazón tiembla al verte?
¿Qué significa este calor,
éste dúctil candor sugerente
que me atormenta en las sienes?
Es el ocaso de un vicio sutil,
un pensamiento encadenado
en la mente del ser que formamos
Sin cadenas, ¿o las lleva en la cabeza?
Para gritar a una voz lo que somos
Tan sólo dos cuerpos humanos.
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