Sueño con estar en una cama de hospital,
rodeado de paredes blancas,
enfermeras hartas de esperar a que me muera,
y médicos sabios por tantos
susurros de los condenados.
Algún que otro familiar lloriqueando
por los picos de esas paredes blancas.
Un amigo (el que sea)
cogiéndome de la mano
notando cómo mi pulso se resbala
de mi piel.
Verlo todo como si mis ojos
acarrearan con 5 litros de cerveza
y
con una voz casi inexistente
preguntar por ella.
Que las paredes se mezclen
con el negro en ese momento,
y dejen un gris sucio.
Que las enfermeras se esfumen
de mi distorsionada vista.
Que el médico se vaya
a almorzar con sus compañeros
matasanos.
Que mi familia notase
cómo el aire
se carga de silencio
a cada segundo.
Notar que la mano de mi amigo
se endurece
y casi desgarra mi fría piel.
Y oír, claro:
"No va a venir a verte.
Se fue a vivir lejos
muy lejos,
a Estados Unidos creo,
con sus dos hijos preciosos,
con el pelo negro como tus pulmones
y los ojos grandes
como charcos.
También se fue su marido,
que recién lanzó
su nuevo libro a la venta,
y es mucho mejor poeta que tú...
y mejor persona".
Y en ese momento
escupir mi última ráfaga,
y que explote el pitido
de mis latidos constantes.
Y al fin morir
en paz.
rodeado de paredes blancas,
enfermeras hartas de esperar a que me muera,
y médicos sabios por tantos
susurros de los condenados.
Algún que otro familiar lloriqueando
por los picos de esas paredes blancas.
Un amigo (el que sea)
cogiéndome de la mano
notando cómo mi pulso se resbala
de mi piel.
Verlo todo como si mis ojos
acarrearan con 5 litros de cerveza
y
con una voz casi inexistente
preguntar por ella.
Que las paredes se mezclen
con el negro en ese momento,
y dejen un gris sucio.
Que las enfermeras se esfumen
de mi distorsionada vista.
Que el médico se vaya
a almorzar con sus compañeros
matasanos.
Que mi familia notase
cómo el aire
se carga de silencio
a cada segundo.
Notar que la mano de mi amigo
se endurece
y casi desgarra mi fría piel.
Y oír, claro:
"No va a venir a verte.
Se fue a vivir lejos
muy lejos,
a Estados Unidos creo,
con sus dos hijos preciosos,
con el pelo negro como tus pulmones
y los ojos grandes
como charcos.
También se fue su marido,
que recién lanzó
su nuevo libro a la venta,
y es mucho mejor poeta que tú...
y mejor persona".
Y en ese momento
escupir mi última ráfaga,
y que explote el pitido
de mis latidos constantes.
Y al fin morir
en paz.