Ictiandro
Poeta adicto al portal
Cuesta tanto olvidarte
que la cara oculta de la luna
se hace evidente en las noches
y la marea arrastra a mi orilla
pedacitos del sol que eres
en mis astrales horizontes.
Cuesta tanto olvidarte
que los espejos del recuerdo
me niegan los reflejos
de otros rostros fugaces,
salida tonta, alimento
del falso y menoscabado olvido.
Cuesta tanto olvidarte
que las nubes de mis mañanas
ausentan las sombras de mis hombros
y la tarde lluviosa de hoy, por ejemplo,
me privó del agua cristalina
con la cual borrar tu imagen.
Cuesta tanto olvidarte
que las matemáticas no me salvan
de un anacrónico infinito sin sentido
y el autismo es la rutina de ahora,
se enfrentan las contradicciones
languideciendo mi juicio.
Cuesta tanto olvidarte
que no escucho el eco de mis pasos,
detenido en mi letargo baldío
soy la faz trémula en anuncio público
de neón, irresoluto e insensato,
en medio de una noche sin estrellas.
Cuesta tanto olvidarte
que el perfil de mi retrato
es la nada diluyéndose a ratos
y es esta dolencia en retazos
mostrándome mariposas nocturnas
abrazadas sobre los versos dedicados.
Cuesta tanto olvidarte
que la estampa de un fugaz saludo
duele cuanto más corta es la distancia
y aunque sé que no habrá retornos
una bruma me entrega recetas de olvidos
con falsas esperanzas de que te olvide un día.
Cuesta tanto olvidarte
que lastima cuando respiro
y pronuncio tu nombre con el pensamiento.
Evocarte es clorofila de mi tiempo,
es tan obvio que no es vida lo que vivo
si no vives en mí, viviéndonos.
Me cuesta tanto olvidarte...
que la cara oculta de la luna
se hace evidente en las noches
y la marea arrastra a mi orilla
pedacitos del sol que eres
en mis astrales horizontes.
Cuesta tanto olvidarte
que los espejos del recuerdo
me niegan los reflejos
de otros rostros fugaces,
salida tonta, alimento
del falso y menoscabado olvido.
Cuesta tanto olvidarte
que las nubes de mis mañanas
ausentan las sombras de mis hombros
y la tarde lluviosa de hoy, por ejemplo,
me privó del agua cristalina
con la cual borrar tu imagen.
Cuesta tanto olvidarte
que las matemáticas no me salvan
de un anacrónico infinito sin sentido
y el autismo es la rutina de ahora,
se enfrentan las contradicciones
languideciendo mi juicio.
Cuesta tanto olvidarte
que no escucho el eco de mis pasos,
detenido en mi letargo baldío
soy la faz trémula en anuncio público
de neón, irresoluto e insensato,
en medio de una noche sin estrellas.
Cuesta tanto olvidarte
que el perfil de mi retrato
es la nada diluyéndose a ratos
y es esta dolencia en retazos
mostrándome mariposas nocturnas
abrazadas sobre los versos dedicados.
Cuesta tanto olvidarte
que la estampa de un fugaz saludo
duele cuanto más corta es la distancia
y aunque sé que no habrá retornos
una bruma me entrega recetas de olvidos
con falsas esperanzas de que te olvide un día.
Cuesta tanto olvidarte
que lastima cuando respiro
y pronuncio tu nombre con el pensamiento.
Evocarte es clorofila de mi tiempo,
es tan obvio que no es vida lo que vivo
si no vives en mí, viviéndonos.
Me cuesta tanto olvidarte...