Adri García
Poeta recién llegado
Despierto empapado de humo y recuerdos,
mis ojos derrochan gotas de cristal.
Desato mi alma y susurro al viento,
siendo muy sincero, ''ya nada más puede ir mal''.
Mis manos precisan de manos,
las tuyas pasando como una exhalación.
Soy un mensajero de amores frustrados,
mis cartas no llegan ni entran en tu buzón.
A veces el tiempo se pasa de listo.
A veces es solo otro chico más.
A veces me siento encerrado en mí mismo
enfrente de la luna para poderle hablar.
Y Cupido no me extiende sus alas, él prefiere hacerme esperar.
No malgastes todas mis esperanzas, que son pocas y sanas.
Las debo cuidar.
Existen palabras tachadas de culto,
otras muy directas casi sin pensar.
Mis labios aún siguen pensando en los tuyos
o en los de cualquiera que sepan amar.
Sueño con tener, a mi vera, una falda,
bien corta, bien larga, no importa la edad.
Lo más importante es quién decide llevarla.
Es la única regla, la única verdad.
A veces el destino no tiene sentimientos,
pues no entiende de besos ni cómo apaciguar
toda la virulencia que llevamos por dentro
y que solo el cariño sabe cómo amansar
Y Cupido no me extiende sus alas,él prefiere hacerme aguantar.
No intentes quebrar mis esperanzas,
que, aunque puestas con ganas, siempre fueron vanas.
Un día renacerán, el hado fijará un lugar.
mis ojos derrochan gotas de cristal.
Desato mi alma y susurro al viento,
siendo muy sincero, ''ya nada más puede ir mal''.
Mis manos precisan de manos,
las tuyas pasando como una exhalación.
Soy un mensajero de amores frustrados,
mis cartas no llegan ni entran en tu buzón.
A veces el tiempo se pasa de listo.
A veces es solo otro chico más.
A veces me siento encerrado en mí mismo
enfrente de la luna para poderle hablar.
Y Cupido no me extiende sus alas, él prefiere hacerme esperar.
No malgastes todas mis esperanzas, que son pocas y sanas.
Las debo cuidar.
Existen palabras tachadas de culto,
otras muy directas casi sin pensar.
Mis labios aún siguen pensando en los tuyos
o en los de cualquiera que sepan amar.
Sueño con tener, a mi vera, una falda,
bien corta, bien larga, no importa la edad.
Lo más importante es quién decide llevarla.
Es la única regla, la única verdad.
A veces el destino no tiene sentimientos,
pues no entiende de besos ni cómo apaciguar
toda la virulencia que llevamos por dentro
y que solo el cariño sabe cómo amansar
Y Cupido no me extiende sus alas,él prefiere hacerme aguantar.
No intentes quebrar mis esperanzas,
que, aunque puestas con ganas, siempre fueron vanas.
Un día renacerán, el hado fijará un lugar.