jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
te pasas la vida buscando amor
a veces lo tienes y a veces no
y cuando no lo tienes sufres
eres infeliz, tomas todos los días
sientes que nada vale la pena
te molesta si el día está soleado o si llueve
o si hace frío o porque la cajera del super
no sonríe cuando te atiende
todo te parece mal y los amigos te dicen
que te estás amargando más rápido de lo normal
incluso a veces piensas en el suicidio
-¿dolerá mucho cortarse las venas?-
luego, por fin, un día cualquiera
de pronto, de la nada, como un milagro
el amor aparece
así nomás, como ocurre un temblor
o como aparece en el cielo una estrella fugaz
en la noche más oscura
el amor sencillamente se acordó de ti
y vino a buscarte y ahora está allí de pie en la puerta
estatura mediana, cuerpo regular, ojos cafés
pasa de los treinta y tal vez tenga un par de hijos
tiene el genio un poco agriado y celulitis en las piernas
le cagan los borrachos y los adictos al sexo
tampoco tiene tu paciencia
y no piensa esperar mucho a que le abras la puerta
-hay muchos otros aparte de ti que buscan lo mismo-
te queda un par de minutos para reaccionar
ponerte un pantalón encima de los calzoncillos
meter en una bolsa todas esas botellas de cerveza
mojarte la cabeza y adecentar un poco la jeta
ensayar una sonrisa, caminar hacia la entrada
abrir la puerta
decir hola, qué tal, ¿quieres pasar?
así de fácil resulta
tienes ahora en tu propia casa lo que tanto anhelabas
aquello sin lo cual te sentías tan jodido
el amor por fin llegó a tu vida
está allí, justo a tu lado, con los brazos en jarras
mirando con asco la pocilga donde vives
las paredes sucias, la alfombra raída de la sala
los rastros de cerveza derramada en el piso
luego se vuelve y te mira a los ojos
la luz clara en el fondo de su mirada te subyuga
también su voz te resulta fascinante
estás tan apendejado ante su maravillosa presencia
que ni siquiera te das cuenta de lo que dice
"conmigo se te quita lo cerdo, hijo de puta,
o juro que te corto los huevos"
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