guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Reconozco que la culpa fue toda mía,
por dejar llevar tan lejos
aquellos sueños que tuvimos tanto tiempo
y que no eran de amor...
la culpa era mía,
porque la realidad pudo mas que mi otro ego,
que se quedó preso
hace mas de un cielo y medio
alla mas lejos de los andes,
la culpa fue mía
porque abandoné tus brazos,
y ahora siento que la muerte
es a cada instante...
Tan solo Jah sabe cuantas veces
han caído lágrimas en tu nombre,
cuantas cervezas tomé pensando en tus ojos
y en tus labios,
tan diferentes a los míos,
no solo porque mi color era mas vivo,
aunque tu tenías ese toque
que me mantenía encendido.
Supongo siempre que estas tormentas
iban a ser pasajeras,
que no te ibas a alejar de mi
y que yo nunca me iba a morir...
porque me gustabas
y con el tiempo comprendí aquella mirada
que reflejaba una cultura no tan lejana,
pero si algo diferente,
a la situación en que se presentaba...
yo y tan solo yo puede comprender tu manera de ver las cosas,
ahora tan distantes y tan rocosas,
que una lágrima cae
y no sé!
la culpa fue toda mía...
¿Ahora sería justo que te detenga?
¿que te deje marchitar al lado de este campo sin río?
¿dejarte sin libertar y sin libre albedrío?
no lo sé!
pero no tengo ganas de nada,
ni de avanzar, ni de voltear la página,
tan solo un pretexto para ver tu cara,
tus ojos serios,
tus cabellos tan sueltos
y castigarme sin que pudiera yo decirles nada
pues creeme musa mía,
que si no te tenía,
¿para que querer una vida tan larga?..
por dejar llevar tan lejos
aquellos sueños que tuvimos tanto tiempo
y que no eran de amor...
la culpa era mía,
porque la realidad pudo mas que mi otro ego,
que se quedó preso
hace mas de un cielo y medio
alla mas lejos de los andes,
la culpa fue mía
porque abandoné tus brazos,
y ahora siento que la muerte
es a cada instante...
Tan solo Jah sabe cuantas veces
han caído lágrimas en tu nombre,
cuantas cervezas tomé pensando en tus ojos
y en tus labios,
tan diferentes a los míos,
no solo porque mi color era mas vivo,
aunque tu tenías ese toque
que me mantenía encendido.
Supongo siempre que estas tormentas
iban a ser pasajeras,
que no te ibas a alejar de mi
y que yo nunca me iba a morir...
porque me gustabas
y con el tiempo comprendí aquella mirada
que reflejaba una cultura no tan lejana,
pero si algo diferente,
a la situación en que se presentaba...
yo y tan solo yo puede comprender tu manera de ver las cosas,
ahora tan distantes y tan rocosas,
que una lágrima cae
y no sé!
la culpa fue toda mía...
¿Ahora sería justo que te detenga?
¿que te deje marchitar al lado de este campo sin río?
¿dejarte sin libertar y sin libre albedrío?
no lo sé!
pero no tengo ganas de nada,
ni de avanzar, ni de voltear la página,
tan solo un pretexto para ver tu cara,
tus ojos serios,
tus cabellos tan sueltos
y castigarme sin que pudiera yo decirles nada
pues creeme musa mía,
que si no te tenía,
¿para que querer una vida tan larga?..