Junior O.
Poeta asiduo al portal
No culpo a mi alma si te hace su dueño.
No culpo a mis labios si imploran un beso.
No culpo a mi piel si siente deseo.
No culpo a mis ojos si lloran, cuando no te veo.
No culpes mi amor a mis pensamientos, si mucho te pienso. No culpes mis pies, si te siguen lelo. No culpes mis manos, si tocan tu cuerpo. No culpes a esta mi boca, por robarte un beso.
Total ellos son tan solo miembros,
Que obedecen a un instinto sujetado a tus deseos, controlado por tu aroma de mujer,
atrapado en tu piel y tú querer.
La culpa la tiene tu dulce mirada.
Esa voz tan tierna que jura que me ama.
Ese olor tan fresco que tu piel irradia.
Junto a un mar de besos que a mi mente acta.
Los distraes de sus funciones cotidianas.
Viven día con día para mostrarte cuanto te aman. Se desviven por lo que tú puedas querer, y se entristecen cuando no te dejan ser.
Tú eres su cómplice si son culpables, sus emociones viven por ti, se hacen palpables. Siendo que eres centro de toda mi existencia, mi cuerpo entero siempre amara tu tierna esencia.
No culpo a mis labios si imploran un beso.
No culpo a mi piel si siente deseo.
No culpo a mis ojos si lloran, cuando no te veo.
No culpes mi amor a mis pensamientos, si mucho te pienso. No culpes mis pies, si te siguen lelo. No culpes mis manos, si tocan tu cuerpo. No culpes a esta mi boca, por robarte un beso.
Total ellos son tan solo miembros,
Que obedecen a un instinto sujetado a tus deseos, controlado por tu aroma de mujer,
atrapado en tu piel y tú querer.
La culpa la tiene tu dulce mirada.
Esa voz tan tierna que jura que me ama.
Ese olor tan fresco que tu piel irradia.
Junto a un mar de besos que a mi mente acta.
Los distraes de sus funciones cotidianas.
Viven día con día para mostrarte cuanto te aman. Se desviven por lo que tú puedas querer, y se entristecen cuando no te dejan ser.
Tú eres su cómplice si son culpables, sus emociones viven por ti, se hacen palpables. Siendo que eres centro de toda mi existencia, mi cuerpo entero siempre amara tu tierna esencia.