Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es inútil prosternarse a rezar o a imaginar mantras,
si el amor se va sonará inútil la campana frente a la plaza,
y si de pronto calla, será vano librar más batallas...
De pronto el aire sombrío queda vacío, queda sin alas,
Entre los quebrados rumores las fuentes ya no aspergen,
desiertas están las fuentes de mi corazón y de mi alma,
si algún perdido rumor sin comprenderte te acorrala,
la angustia- flor sin rostro que ve la muerte-,logrará su cenit.
Pero bien sabes adónde iré; inútil ensañarse,
inútil será pedir que me quede,
déjame partir, será inútil pedir que mi amor te recuerde,
al final, atravesaré distancias, musitaré de nuevo tu nombre.
Con pesadez hoy se derrumba el crepúsculo sombrío;
el delirio me acompaña porque las tristezas son verdades,
locuaces extrañezas de tus noches,
extrañezas de tus fatigas y el castigo de tu cintura de mimbre
quebrada...
Puedo ilar con todo ello un recuerdo inaudito; un collar
de perlas como el que usaste en tu esbelto cuello aquel día,
en el que te amé sin culpas y que hoy se aleja saciado.
Después, todo se difumina en la lejanía de una emoción
injusta,
momento aquel en el que pude volar y alcancé tu estrella...
si el amor se va sonará inútil la campana frente a la plaza,
y si de pronto calla, será vano librar más batallas...
De pronto el aire sombrío queda vacío, queda sin alas,
Entre los quebrados rumores las fuentes ya no aspergen,
desiertas están las fuentes de mi corazón y de mi alma,
si algún perdido rumor sin comprenderte te acorrala,
la angustia- flor sin rostro que ve la muerte-,logrará su cenit.
Pero bien sabes adónde iré; inútil ensañarse,
inútil será pedir que me quede,
déjame partir, será inútil pedir que mi amor te recuerde,
al final, atravesaré distancias, musitaré de nuevo tu nombre.
Con pesadez hoy se derrumba el crepúsculo sombrío;
el delirio me acompaña porque las tristezas son verdades,
locuaces extrañezas de tus noches,
extrañezas de tus fatigas y el castigo de tu cintura de mimbre
quebrada...
Puedo ilar con todo ello un recuerdo inaudito; un collar
de perlas como el que usaste en tu esbelto cuello aquel día,
en el que te amé sin culpas y que hoy se aleja saciado.
Después, todo se difumina en la lejanía de una emoción
injusta,
momento aquel en el que pude volar y alcancé tu estrella...
Última edición: