vronte
Poeta infiel al portal
La flama que arde en tí
nació desde la lucidez que vive dentro mío;
la que me mantiene velando noche tras noche
por un regreso que no voy a aceptar.
Siento como sano... el tejido enmarañado
se está desenredando cual madeja limpia;
y percibo una exquisita ambrosía
invadir mi cuerpo desde las entrañas...
estoy de vuelta, entero y libre de añoranzas;
amor mío... te he extrañado tanto y hoy estás en casa.
Es tu partida, la lección
que me ha traído de retorno hacia mi centro;
es tu indiferencia... el hierro incandescente
que alimenta mi inherente fuerza
y convierte la melancolía en magma vivo;
en vida cristalina y formidable que
recibe los embates del destino.
La misma que escucha carcajadas profundas del abismo;
y sin temores endereza la columna.
No hay soledad ni compañia... solo presencia
pura, suave y dura;
brindis eterno del destino.
nació desde la lucidez que vive dentro mío;
la que me mantiene velando noche tras noche
por un regreso que no voy a aceptar.
Siento como sano... el tejido enmarañado
se está desenredando cual madeja limpia;
y percibo una exquisita ambrosía
invadir mi cuerpo desde las entrañas...
estoy de vuelta, entero y libre de añoranzas;
amor mío... te he extrañado tanto y hoy estás en casa.
Es tu partida, la lección
que me ha traído de retorno hacia mi centro;
es tu indiferencia... el hierro incandescente
que alimenta mi inherente fuerza
y convierte la melancolía en magma vivo;
en vida cristalina y formidable que
recibe los embates del destino.
La misma que escucha carcajadas profundas del abismo;
y sin temores endereza la columna.
No hay soledad ni compañia... solo presencia
pura, suave y dura;
brindis eterno del destino.
Última edición: