Cúrame está herida.

Marcel Barberano

Poeta recién llegado
Cúrame está herida existencial

que corroe las paredes de mi alma

alíviame este oscuro pesar

que quema mi bosque en calma.


Vago errante y falso por la vida

camino farsante por los días

viviendo falsas esperanzas

paseo mi alma por calles frias.


Enfermo de tu gracia y tu dulzura

de tu blanca piel ardiente

enganchado a soñarte, mi condena

por no ser un día más valiente.


Ven y cúrame esta desgracia

existir lejos de tu existencia

no es vida sino dolor y muerte

no vivo si no es en tu esencia.


Aquí sigo esperando tu señal

anhelando tu presencia en mí

no te olvides traer el antídoto

Qué vuelva la luz a brillar aquí!


Y con la luz, la gracia y la alegría

sentirme, por fin, dichoso y fuerte

con tu luz, vuelvo al verde eterno

de tu jardín infinito al tenerte.
 
Cúrame está herida existencial

que corroe las paredes de mi alma

alíviame este oscuro pesar

que quema mi bosque en calma.


Vago errante y falso por la vida

camino farsante por los días

viviendo falsas esperanzas

paseo mi alma por calles frias.


Enfermo de tu gracia y tu dulzura

de tu blanca piel ardiente

enganchado a soñarte, mi condena

por no ser un día más valiente.


Ven y cúrame esta desgracia

existir lejos de tu existencia

no es vida sino dolor y muerte

no vivo si no es en tu esencia.


Aquí sigo esperando tu señal

anhelando tu presencia en mí

no te olvides traer el antídoto

Qué vuelva la luz a brillar aquí!


Y con la luz, la gracia y la alegría

sentirme, por fin, dichoso y fuerte

con tu luz, vuelvo al verde eterno

de tu jardín infinito al tenerte.
Espero que escuche tu llamado que casi se hace desesperado. Saludos cordiales, Marcel.
 
Cúrame está herida existencial

que corroe las paredes de mi alma

alíviame este oscuro pesar

que quema mi bosque en calma.


Vago errante y falso por la vida

camino farsante por los días

viviendo falsas esperanzas

paseo mi alma por calles frias.


Enfermo de tu gracia y tu dulzura

de tu blanca piel ardiente

enganchado a soñarte, mi condena

por no ser un día más valiente.


Ven y cúrame esta desgracia

existir lejos de tu existencia

no es vida sino dolor y muerte

no vivo si no es en tu esencia.


Aquí sigo esperando tu señal

anhelando tu presencia en mí

no te olvides traer el antídoto

Qué vuelva la luz a brillar aquí!


Y con la luz, la gracia y la alegría

sentirme, por fin, dichoso y fuerte

con tu luz, vuelvo al verde eterno

de tu jardín infinito al tenerte.
Las heridas sobrepobladas a veces se curan, otras solo se abren más

Grato leerle
 

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