Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Curé con tu perdón mi pecho herido,
sangrante por haber sufrido tanto,
perdón que liberome del quebranto
por ser la salvación que has decidido.
Sin tu benignidad viví afligido,
ahijado de la noche y de su espanto;
curé mi malestar, toqué tu manto,
y al punto me hice fénix resurgido.
Calmé con tu existencia mi existencia
y pronto vino el cielo a convocarme…
y santa fue divina la experiencia.
Logré con tu perdón apaciguarme:
“la magia de tu paz es la indulgencia
que llega con afán de rescatarme”.
sangrante por haber sufrido tanto,
perdón que liberome del quebranto
por ser la salvación que has decidido.
Sin tu benignidad viví afligido,
ahijado de la noche y de su espanto;
curé mi malestar, toqué tu manto,
y al punto me hice fénix resurgido.
Calmé con tu existencia mi existencia
y pronto vino el cielo a convocarme…
y santa fue divina la experiencia.
Logré con tu perdón apaciguarme:
“la magia de tu paz es la indulgencia
que llega con afán de rescatarme”.