Sé el fulgor de mis mañanas
el rocío adormecido en la sombra
de una flor, la subterránea sonrisa
en mi árida boca.
Deja que mis dedos
suavicen en tu pecho las heridas,
que vuelvan en tu frente otra vez
mis rosas a nacer.
Deja que mis besos se posen
en la esquina de tu silencio
tal vez el vino del amor
Calme la sed de nuestro dolor.
Coge mi silencio en la palma de tu mano,
toma mis caricias y nunca me olvides.
el rocío adormecido en la sombra
de una flor, la subterránea sonrisa
en mi árida boca.
Deja que mis dedos
suavicen en tu pecho las heridas,
que vuelvan en tu frente otra vez
mis rosas a nacer.
Deja que mis besos se posen
en la esquina de tu silencio
tal vez el vino del amor
Calme la sed de nuestro dolor.
Coge mi silencio en la palma de tu mano,
toma mis caricias y nunca me olvides.
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