No soy yo el que te hablo,
no soy dueño de este estado,
todo esta orquestado por un ser divino,
su cuerpo es luz su sangre es vino,
es un ser iluminado que me susurra al oido:
Soy el niño en el establo,
soy la luz que cego a San Pablo.
No se como lo hago parezco endemoniado,
creado para hacer estragos
dejar muertos en todos lados,
cuerpos decapitados a mi paso
mientras pienso si esto acaso no sera un engaño,
el inicio de mi ocaso,
el camino a la perdición.
¿De donde vino y cual es su misión?
no se pero esta claro,
en mi se esconde una maldición
que no cree en el perdon y no conoce compasión.