DAMA EN NEGRO
Es bueno volver a casa.
Allí donde anida el infierno
en los ojos de los demás,
saber estar y ellos por inconscientes
no percibir que no se quedo.
Ya murió tantas veces Dama,
ya castigo el alma
y a las lagrimas en prosas sin terminar.
Marchitos cabestros que se hincan de rodillas
sin tener un suelo.
Mal nacido tabernero en cuna sin mimbre,
placebo a los labios y terso
el animo de tensar la palabra.
Los miedos son para el tintero
y la pluma
para los futuros austeros.
Reñirse el alma con la calma de un muerto.
Peinarse
en el cóncavo mas profundo del espejo
y sin ser, teniendo
vida el alma colgada del hilo del universo.
Esto es prosa, ni muerta ni gangrenosa,
es infinidad en infinito,
reclamo del verso que auspicia
y no es por gótico,
que se ríen un ignorante en el averno.
Es por amor en negro.
Con los girasoles
desflorando su sexo y mordiéndole a la pelvis del tiempo.
Agujero, negro, sentido,
plasmó de calma vertida en una copa sin derramar.
Ya no hay más Dama, ya no hay más.
Se llegó, se cumplió, se esperó
conservo intactos los ojos
y sin amoratamiento en las muelas del juicio.
Al soltar los espectros,
que si pronuncien el nombre,
lo hagan en verso negro,
que el blanco es de muertos y esta es su muerte,
no su enterramiento.
Que el último faro que asiste al mar,
océano y mundo
se apague cuando cierre Diana cazadora los ojos.
Es bueno volver a casa.
Allí donde anida el infierno
en los ojos de los demás,
saber estar y ellos por inconscientes
no percibir que no se quedo.
Ya murió tantas veces Dama,
ya castigo el alma
y a las lagrimas en prosas sin terminar.
Marchitos cabestros que se hincan de rodillas
sin tener un suelo.
Mal nacido tabernero en cuna sin mimbre,
placebo a los labios y terso
el animo de tensar la palabra.
Los miedos son para el tintero
y la pluma
para los futuros austeros.
Reñirse el alma con la calma de un muerto.
Peinarse
en el cóncavo mas profundo del espejo
y sin ser, teniendo
vida el alma colgada del hilo del universo.
Esto es prosa, ni muerta ni gangrenosa,
es infinidad en infinito,
reclamo del verso que auspicia
y no es por gótico,
que se ríen un ignorante en el averno.
Es por amor en negro.
Con los girasoles
desflorando su sexo y mordiéndole a la pelvis del tiempo.
Agujero, negro, sentido,
plasmó de calma vertida en una copa sin derramar.
Ya no hay más Dama, ya no hay más.
Se llegó, se cumplió, se esperó
conservo intactos los ojos
y sin amoratamiento en las muelas del juicio.
Al soltar los espectros,
que si pronuncien el nombre,
lo hagan en verso negro,
que el blanco es de muertos y esta es su muerte,
no su enterramiento.
Que el último faro que asiste al mar,
océano y mundo
se apague cuando cierre Diana cazadora los ojos.