camicho
Poeta asiduo al portal
Curiosa búsqueda en el espejo
a orillas del Severn
el bufón está marginado de la baraja
por la Dama de espadas,
no da razón que sucede
con su reina monocromática.
Anedonia en las letras de sus respuestas,
dramático elemento para saber
que rescate no necesita ni chantaje
para el autosecuestro que se ha hecho.
Da postales de tangible tristeza,
efervesce ésta entre siluetas danzantes
al ritmo de la melodía que se articula
desde engranes nostálgicos de su cajita de música.
Escoge detenerse y ser sombra de quien se le antoje.
Las comisuras de ojos expectantes
se desilusionan con cierta frecuencia
si el buzón vacío encuentran.
Ha pasado tiempo,
aun se huele soledad en los libretos infidentes,
los mapas autobiográficos,
hoy se entienden escasos de maquillaje.
Dígame despacio, susurre en mi oreja
razones para entender el silencio
que ha normado como impuesto.
Quizás guíe con tino juicioso hacia la salida
y desenvuelva del abrazo apático
que la tristeza obliga.
Cita de costumbre sobre todo en las noches
la soledad no repara entre parpadeos mudos,
no se apura, no se ahoga.
A muchos meridianos se encuentran
los amaneceres más cálidos,
el insomnio no se extingue
hasta que amenaza el alba.
La sonrisa deshoja en espera
que afinen sus anhelos o vitalicen sus suspiros,
fieles vigías, de una voz ausente.
Extraño sus afonías, la confidencia diáfana,
los enjambres en su poesía.
Si algo dice aun así todavía calla.
La prisa me embarga Quisiera pensar
en tal momento si nuestras voces callan
permitan que intimen las almas.
a orillas del Severn
el bufón está marginado de la baraja
por la Dama de espadas,
no da razón que sucede
con su reina monocromática.
Anedonia en las letras de sus respuestas,
dramático elemento para saber
que rescate no necesita ni chantaje
para el autosecuestro que se ha hecho.
Da postales de tangible tristeza,
efervesce ésta entre siluetas danzantes
al ritmo de la melodía que se articula
desde engranes nostálgicos de su cajita de música.
Escoge detenerse y ser sombra de quien se le antoje.
Las comisuras de ojos expectantes
se desilusionan con cierta frecuencia
si el buzón vacío encuentran.
Ha pasado tiempo,
aun se huele soledad en los libretos infidentes,
los mapas autobiográficos,
hoy se entienden escasos de maquillaje.
Dígame despacio, susurre en mi oreja
razones para entender el silencio
que ha normado como impuesto.
Quizás guíe con tino juicioso hacia la salida
y desenvuelva del abrazo apático
que la tristeza obliga.
Cita de costumbre sobre todo en las noches
la soledad no repara entre parpadeos mudos,
no se apura, no se ahoga.
A muchos meridianos se encuentran
los amaneceres más cálidos,
el insomnio no se extingue
hasta que amenaza el alba.
La sonrisa deshoja en espera
que afinen sus anhelos o vitalicen sus suspiros,
fieles vigías, de una voz ausente.
Extraño sus afonías, la confidencia diáfana,
los enjambres en su poesía.
Si algo dice aun así todavía calla.
La prisa me embarga Quisiera pensar
en tal momento si nuestras voces callan
permitan que intimen las almas.