Ursus poeticus
Poeta recién llegado
DAMAR BOREALIS
Cuando cumplas cincuenta
aun permanecerás imperecedera y erótica
fingiéndote viva en la última vuelta del día.
Recordaras el amor derrochado
los besos clandestinos, el sudor y la sombra
todas las sonrisas, las manos, el suspiro y el grito.
Pero al abrir los ojos te caerá en ellos,
la soledad y el destierro de mimos y arrullos.
Volverás a inclinarte en labios de sal y sudores,
pero ya sin el deseo que crispa y retuerce.
Todo será fingido, todo será comprado.
Entregada, vencida de amor humectada
te perderás entre sus piernas
ansiosa, con la voz del gemido
que presagia frustración y llanto.
Y estarás desolada
sin un beso real, sin una cama propia
sin cálidos abrazos, sin largas miradas
sola buscándote en rotos espejos
hasta que tu piel se enfrente a otra piel
hasta que pase la angustia o haya mas bares.
Te despertaras y querrás que te quieran.
Te bañaras y desearas que te amen.
Desayunaras sola y pedirás que te cuiden.
Continuaras tu día pero estarás sola.
Cuando cumplas cincuenta
aun permanecerás imperecedera y erótica
fingiéndote viva en la última vuelta del día.
Recordaras el amor derrochado
los besos clandestinos, el sudor y la sombra
todas las sonrisas, las manos, el suspiro y el grito.
Pero al abrir los ojos te caerá en ellos,
la soledad y el destierro de mimos y arrullos.
Volverás a inclinarte en labios de sal y sudores,
pero ya sin el deseo que crispa y retuerce.
Todo será fingido, todo será comprado.
Entregada, vencida de amor humectada
te perderás entre sus piernas
ansiosa, con la voz del gemido
que presagia frustración y llanto.
Y estarás desolada
sin un beso real, sin una cama propia
sin cálidos abrazos, sin largas miradas
sola buscándote en rotos espejos
hasta que tu piel se enfrente a otra piel
hasta que pase la angustia o haya mas bares.
Te despertaras y querrás que te quieran.
Te bañaras y desearas que te amen.
Desayunaras sola y pedirás que te cuiden.
Continuaras tu día pero estarás sola.
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