hisabell ortiz castillo
Poeta recién llegado
Dame Suicidio
Dame la daga
que me transporta al inframundo
en el túnel de arpías
que desgarran el silencio de mi alma
que amputa las cordilleras de mis ideas
en medio de espectros
que buscan acurrucarse en la noche
entre las exaltaciones que dan un ¿Por qué?
Dame una copa de sangre
que recorra en mis sistemas
que congestione mis venas
que estruja mi mente
que caiga en mi ira ardiente
en medio de tablazos y depresiones
que forman mi carácter
aquellos eternos pares inestables.
Dame la soga de fuego
que abre paso a tu infierno
que estrangula mi respiro
en el jubilo de mi aliento vivo
se queda perplejo
yace mi cuerpo acalambrado
tomando el color ya soñado
incrustándome en el mundo de abajo.
Dame el puñal de las muñecas
que abre grietas a mis metas
que emana lava en mi cama
formando el charco coagulado
donde se posan las larvas de mi almohada
compañeras de recamara
prisioneras en mi celda
marionetas guiadas en mi vida.
dame la cicuta de mi maestro
que me provee la filosofía del mundo viejo
que cercena los dichos
que alguna vez exclame
escudriñando la paz que extravié
de los feligreses que no esperan
de la vida que aquí queda.
Dame la daga
que me transporta al inframundo
en el túnel de arpías
que desgarran el silencio de mi alma
que amputa las cordilleras de mis ideas
en medio de espectros
que buscan acurrucarse en la noche
entre las exaltaciones que dan un ¿Por qué?
Dame una copa de sangre
que recorra en mis sistemas
que congestione mis venas
que estruja mi mente
que caiga en mi ira ardiente
en medio de tablazos y depresiones
que forman mi carácter
aquellos eternos pares inestables.
Dame la soga de fuego
que abre paso a tu infierno
que estrangula mi respiro
en el jubilo de mi aliento vivo
se queda perplejo
yace mi cuerpo acalambrado
tomando el color ya soñado
incrustándome en el mundo de abajo.
Dame el puñal de las muñecas
que abre grietas a mis metas
que emana lava en mi cama
formando el charco coagulado
donde se posan las larvas de mi almohada
compañeras de recamara
prisioneras en mi celda
marionetas guiadas en mi vida.
dame la cicuta de mi maestro
que me provee la filosofía del mundo viejo
que cercena los dichos
que alguna vez exclame
escudriñando la paz que extravié
de los feligreses que no esperan
de la vida que aquí queda.