daniel amaya
Poeta fiel al portal
Princesa mía,
eres todo en el tiempo infinito,
mi alma se posa a tus ojos nocturnos,
el mundo fluye en tu sonrisa perla,
los caminos se abren en tus brazos
como caer al profundo de una flor…
Princesa, en mí no hay dolor
si tu esclavo de corazón
continuo por siempre,
la vida se arrodilla en cada paso real,
por dentro las montañas llegan al cielo
y las manos del viento nos llevan
a eclipsar al sol,
puesto que todo es tuyo amor de mi alma…
Princesa, la tierra se hizo cuando te vi nacer
y aprendí a respirar,
el cielo se hizo cuando tus ojos miraron
y sentí latir mi corazón,
el mundo se hizo cuando tu voz se alzó
y sentí,
llegaste del sol
porque siempre hay luz…
Daniela, el tiempo nos dedica sueños
que adornan las murallas de tu castillo,
en tu piel morena hay magia
donde los astros se encuentran,
la luna enciende velas en tus ojos trigueños
donde cada sueño despierta y se hace luz,
todo te pertenece hija mía.
Hija, princesa, reina del mundo,
puedo oír la tierra girar,
puedo oír tu corazón latir
aún cuando estás lejos de mí,
en el bosque y en las praderas
las flores te buscan,
las aves vuelan alto, libres
en tu rostro de ángel,
allí el sol busca su luz
como aquel que ama tanto.
Daniela, por donde te poses niña
una estrella nacerá
y el firmamento lucirá tu luz,
jamás hija mía veré algo más hermoso.
Hija, amor mío,
mi ejército está fijado al tiempo por ti
por siempre aún después que yo muera…
eres todo en el tiempo infinito,
mi alma se posa a tus ojos nocturnos,
el mundo fluye en tu sonrisa perla,
los caminos se abren en tus brazos
como caer al profundo de una flor…
Princesa, en mí no hay dolor
si tu esclavo de corazón
continuo por siempre,
la vida se arrodilla en cada paso real,
por dentro las montañas llegan al cielo
y las manos del viento nos llevan
a eclipsar al sol,
puesto que todo es tuyo amor de mi alma…
Princesa, la tierra se hizo cuando te vi nacer
y aprendí a respirar,
el cielo se hizo cuando tus ojos miraron
y sentí latir mi corazón,
el mundo se hizo cuando tu voz se alzó
y sentí,
llegaste del sol
porque siempre hay luz…
Daniela, el tiempo nos dedica sueños
que adornan las murallas de tu castillo,
en tu piel morena hay magia
donde los astros se encuentran,
la luna enciende velas en tus ojos trigueños
donde cada sueño despierta y se hace luz,
todo te pertenece hija mía.
Hija, princesa, reina del mundo,
puedo oír la tierra girar,
puedo oír tu corazón latir
aún cuando estás lejos de mí,
en el bosque y en las praderas
las flores te buscan,
las aves vuelan alto, libres
en tu rostro de ángel,
allí el sol busca su luz
como aquel que ama tanto.
Daniela, por donde te poses niña
una estrella nacerá
y el firmamento lucirá tu luz,
jamás hija mía veré algo más hermoso.
Hija, amor mío,
mi ejército está fijado al tiempo por ti
por siempre aún después que yo muera…
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