Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pelo enmarañado y salvaje,
que cae en enredadera desde tus sienes,
sueño caprichoso y enigmático
conjugándose con palabras de sensualidad y fiereza,
estepas inagotables de danzas en exclusiva.
El don del arte culinario
se apodera de tus manos,
y me llevas al éxtasis
en degustaciones deseables,
paladeando tus sueños
me sumerjo atrevido y sin recato,
en tus portentosas paredes,
que derribo con estos versos,
en tus infinitos recovecos
que guardas con mucho celo,
inmerso en tus aguas
no respiro por conocerte,
me suspendo en vilo por escucharte.
Saborear delicadamente como fruto tus enigmas,
sorber hasta la última gota de tu vino embriagador,
apoderándose de mis sentidos,
confesando tus alegrías, penas, anhelos,
que se atropellan en tus labios,
desparramándose en mis oídos.
Donde ubico tu hallazgo,
que en sugerentes versos te invitó,
transformándose en continuo coloquio espacial,
he consultado a los astros,
para descubrir tus encantos,
para conocer tu interior,
para abrir tu pecho y conocer tu dolor,
para no desdeñar nuestra conjunción.
Deseo que sientas mi insolencia,
para resistir tu embestida,
pues tu estocada no soportaría,
quedando desangrando y moribundo,
en mis sentidos y sonetos,
desafinando mi voz en tu boca,
paralizando mi pluma a tu embrujo,
para concluir mi poema en tus labios....
que cae en enredadera desde tus sienes,
sueño caprichoso y enigmático
conjugándose con palabras de sensualidad y fiereza,
estepas inagotables de danzas en exclusiva.
El don del arte culinario
se apodera de tus manos,
y me llevas al éxtasis
en degustaciones deseables,
paladeando tus sueños
me sumerjo atrevido y sin recato,
en tus portentosas paredes,
que derribo con estos versos,
en tus infinitos recovecos
que guardas con mucho celo,
inmerso en tus aguas
no respiro por conocerte,
me suspendo en vilo por escucharte.
Saborear delicadamente como fruto tus enigmas,
sorber hasta la última gota de tu vino embriagador,
apoderándose de mis sentidos,
confesando tus alegrías, penas, anhelos,
que se atropellan en tus labios,
desparramándose en mis oídos.
Donde ubico tu hallazgo,
que en sugerentes versos te invitó,
transformándose en continuo coloquio espacial,
he consultado a los astros,
para descubrir tus encantos,
para conocer tu interior,
para abrir tu pecho y conocer tu dolor,
para no desdeñar nuestra conjunción.
Deseo que sientas mi insolencia,
para resistir tu embestida,
pues tu estocada no soportaría,
quedando desangrando y moribundo,
en mis sentidos y sonetos,
desafinando mi voz en tu boca,
paralizando mi pluma a tu embrujo,
para concluir mi poema en tus labios....