Danza de zarcillos laxos.

Fernando Oviedo

Mirando el cenit de hace medio día.
Luego de atragantos de deliciosas parras y sus vientos laxos, me gustan sus apocopes de trancos y sus contrahuellas giradas a tres semas, quizás el horizonte habrá que moverlo tras el sol y sus birlos del final de la tarde, vientecillos escurridos en sol y sombra a jugar con cabellos tejidos, a adular los mansos pensamientos, de chaska preñada de tanto mirarla, de aromas embebidos en sutil pliegue de comisura y sus discursos de vaho, ¿habéis oído acaso el susurro en medio de los revuelcos de brisas? rocadas y mirillas han añadido sus brillos al lienzo de cirrus, otra vez las parras y su laxos vientos, de zarcillos y sus atragantos.
 
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Luego de atragantos de deliciosas parras y sus vientos laxos, me gustan sus apocopes de trancos y sus contrahuellas giradas a tres semas, quizás el horizonte habrá que moverlo tras el sol y sus birlos del final de la tarde, vientecillos escurridos en sol y sombra a jugar con cabellos tejidos, a adular los mansos pensamientos, de chaska preñada de tanto mirarla, de aromas embebidos en sutil pliegue de comisura y sus discursos de vaho, ¿habéis oído acaso el susurro en medio de los revuelcos de brisas? rocadas y mirillas han añadido sus brillos al lienzo de cirrus, otra vez las parras y su laxos vientos, de zarcillos y sus atragantos.
En esa vitalidad los zarcillos juegan, los sentimietos se enroscan en la mirada de
ese sol, los brillos dejan que las parras se mezclen y se refugien en esa desprendida
forma de dar vitalidad a los brotes. una memoria de la naturaleza que se hace
asuncion de esas formas intuidas de amor que podria ser espera.
excelente. saludos de luzyabsenta
 
Luego de atragantos de deliciosas parras y sus vientos laxos, me gustan sus apocopes de trancos y sus contrahuellas giradas a tres semas, quizás el horizonte habrá que moverlo tras el sol y sus birlos del final de la tarde, vientecillos escurridos en sol y sombra a jugar con cabellos tejidos, a adular los mansos pensamientos, de chaska preñada de tanto mirarla, de aromas embebidos en sutil pliegue de comisura y sus discursos de vaho, ¿habéis oído acaso el susurro en medio de los revuelcos de brisas? rocadas y mirillas han añadido sus brillos al lienzo de cirrus, otra vez las parras y su laxos vientos, de zarcillos y sus atragantos.
Me resultan un poco dificiles tus letras, pero son hermosas el leerlas
Un saludo
 

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